Poesía

Crónica de un accidente anunciado

Escrito por

La premoniciones de la señora Anna
se cumplieron al final por desgracia.
Esta vez la víctima no fue un camarero chulo,
ni un musulmán ni un español borracho.
El lugar, la esquina de la muerte.
El culpable, la inútil policía.
Una pesada valla mal apoyada sobre otra
cayó sobre la frágil cabeza de una criatura
aplastándole el cráneo, deformando el rostro
y provocándole un chorro de sangre
que emanaba de su oído derecho.
Una visión del infierno salida de la nada.
Los bramidos del niño no eran de dolor, no,
eran de otra cosa que tú y yo desconcemos.
El señor Toni, que había avisado del peligro,
acogió entre sus brazos al desgraciado,
sin saber qué hacer mientras a la madre,
allí presente, le daba algo.
Dos son, por el momento,
los hospitales visitados por el niño.
Ahora ya no hay marcha atrás.
Pasó lo que tenía que pasar.
Una vez más, el pueblo de Calella y, en especial,
los que merodeamos la esquina de la muerte
damos las gracias a las autoridades de Calella
por su eficacia, servidumbre, tacto y
sensibilidad para con sus habitantes.

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3 Comments

  • Bien, Pérez, bien. Aunque a veces se echa de menos tu facilidad para la rima…
    Podrías conbinarlo. Un mes soneto, un mes verso libre.
    Ánimo.

  • Demasiados puntos de opiniòn para una crònica que deberìa ser meramente informativa,, sin embargo lo haces bien…

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