Prosa

Prosa

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Escribir sobre prosa tiene que ser, obligatoriamente, escribir metaprosa. Inventar metáforas, imágenes, comparaciones… Toda búsqueda de lirismos es la búsqueda de captar la belleza. Como si captar la belleza fuera posible…

La belleza es demasiado frágil, y es demasiado, a la vez, potente. Es una rosa blanca en medio de una tormenta. Es intentar salir del espacio y salir del tiempo. Es, por lo tanto, la utopía más utópica. Pero es esa inutilidad que toda esperanza necesita. La esperanza es, pues, creer en la posibilidad de lo imposible.

Buscar convertirte en un escritor eterno con la fuerza de un adjetivo calificativo significa ser consciente de lo que es un ser humano. La eternidad es un bonito invento. Pero un invento, en definitiva. Forzar el lenguaje, estirar la descripción, usar o abusar de la hipérbole. Qué más da. Toda prosa es, en realidad, metaprosa. Y los humanos somos, nos guste o no, futura carroña, futura descomposición.

Intentar reflejar, en unas líneas, la pérdida de nuestra inocencia, el sabor de tu sabor a vida, las olas de nuestros primeros días. Todo es en vano. Porque todo es vano. Tu pelito que me acaricia, nuestras butacas de cine viejo, los asientos traseros de tu viejo coche. Sólo es, ahora, parte de mi recuerdo, parte de mis noches alcohólicas. Sólo es prosa. Sólo es metaprosa.

Pensar en qué estarás haciendo ahora, en qué manos sucias te estarán dando mal amor, en qué lugar podríamos haber habitado. Todo es basura. Basura compuesta de fragmentos que reunidos, únicamente, sirven para confeccionar un triste relato patético como cualquier intento de lirismo de última hora. Ese recuerdo de sal y rosas, de vainilla y madera vieja, esa palpitación y ese beso de miel. Eso que, por desgracia, se convierte en mera prosa. Siempre.

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6 Comments

  • realmente una prosa arrebatadora. Me ha recordado lo que decía un tal Nietzsche acerca de la arbitrariedad de las palabras, ya que éstas no son más que metáforas de la realidad.

  • realmete un texto arrebatador. Me ha recordado lo que decía un tal Nietzsche acerca de la arbitrariedad de las palabras, ya que éstas no son más que metáformas de la realidad.

  • Gracias., Alma.
    Ese Nietzsche parecía un tipo inteligente…

  • Hola Albert! Es la primera vez que entro en la revista, y debo decirte que me ha encantado tu relato!!! No sé, me ha recordado La náusea de Sartre…no sé si estarías de acuerdo…
    Entraré más a menudo!

  • Qué gran verdad. La palabra es un quiero y no puedo. Pregúntaselo a Primo Levi o Jean Améry sino. !Vale!

  • Gracias Ester!

    Espero que nos visites más….

    Un beso

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