Prosa

Llamar

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Estoy sólo. Llamo a algunas de mis antiguas parejas a las que he destrozado la vida. Curiosamente, no quieren ir a cenar conmigo. Mi amigo tampoco puede. No sé si es mi amigo. Lo llamo y me rechaza. Está estudiando. O eso dice. Nadie estudia un martes por la noche. Nadie que pueda ser amigo de nadie. Los amigos te rechazan un jueves, un sábado, un lunes. Jamás un martes.

Llamo a mi perra. Pero como la mayoría de perros, no sabe coger el teléfono. Y, si lo hubiera cogido, tampoco tengo muy claro si hubiéramos hablado. Tiene casi dos años y aún no sabe. En casa estamos muy preocupados.
Tengo que llamar a alguien. Consulto la guía de teléfonos. Socorro, Sofía,… Soledad. Llamo a la primera Soledad que veo. Soledad Jiménez. Pero alguien que se llame Soledad tiene que estar cenando con alguien. Sería demasiado reiterativo que cenase sin compañía. No insisto. También podría llamar al teléfono de la Esperanza, o a la Esperanza. Pero me llamo a mí mismo. Y, por un momento, me alegro al comprobar que estoy comunicando. Cada uno se engaña como puede.

Ya es tarde. Hago una ensalada de queso de cabra con un crujiente de jamón, de primero. De segundo, prepararé lomo ibérico con reducción de oporto. Pongo mesa para dos. Velas. Servilletas de colores. Un poco de incienso. Mis copas preferidas. Un vino excelente. Suave, de fondo, Luz Casal.

Hace una noche estupenda. Veinte grados. Barcelona es de las mejores ciudades del mundo en primavera. Miro el móvil. Lo desconecto. Sería tener muy mala suerte que ahora, justamente ahora, a alguien se le ocurriera llamarme. Voy al baño y descuelgo el espejo donde me miro cada mañana. Lo apoyo en la silla que está frente a mí. Comenzamos a cenar. Todo está buenísimo. Es una velada magnífica, irrepetible.

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23 Comments

  • Hola Albert,

    Un relato muy evocador; realmente me han entrado ganas de cenar en Barcelona. Otro día que no tengas ganas de poner un espejo en frente no dudes en llamarme.

    (Es coña, pero lo del relato no; está muy bien)

  • Alo!!!!!!!

    Muchísimas gracias.

    La cena, la tendrás siempre que quieras (además te la debo…)

    A ver si vienes a casa! Llámame!! o Vénme a ver al curro!!!

  • Uno de los mejores relatos cortos del siglo XXI. ¡Amazing!

  • ¿Quien no se ha sentido igual alguna vez? La proxima vez me pondre un espejo yo tambien. Me encanta, como siempre.

  • Tienes razón, al final no estudié aquel martes.

  • i dont understand a lot of spanish anymore so if it is possible please write some in english.
    Or use some of your danish language.
    Nicolai

  • Thanks, Nico.

    You can write in inglish in the FORO and put a creative photografy.

    We wait your photos!

  • Hola Albert. Cuanta razón tienes cuando afirmas que cuando necesitas quedar con alguien justamente ese dia nadie puede.

    Ahora bién, el dia que no quieres ni que te molesten: ley de Murphy, te llaman!!!

  • Gracias, Lazlo.

    Murphy creo el mundo, o almenos, a veces lo parece!

  • Muy buen relato. Triste, un tanto conformista al final, para que el espejo? Si ya sabemos, o deberiamos, que seguiremos eternamente solos aún sumergidos entre una mar de gente, que mejor imagen para compartir que el yo único y sublime en su más pura esencia. El silencio, la conciéncia, el olvido, la ensalada, el vino, y esa conversación incansable que compartimos con nosotros mismos y a veces nos abruma y enloquece. Menuda chachara.
    Os seguiré visitando, me habeis gustado.
    Un beso.

  • Muchísimas gracias, Anna.

    Me encanta tener lectores como tú, que me comentan los textos. es un verdadero placer, de verdad.

    Espero verte por aquí.

    Recibe un abrazo

  • excelentes tus escritos.. sobretodo este que lo pone a una a refleccionar.

    salutti!

  • Gracias, Verónica.

    Eres muy amable.

  • Dile al protagonista de tu cuento que lo envidio profundamente, porque sólo alguien que ha resuelto su puzzle interior es capaz de cenar viendo su imagen en el espejo y disfrutarlo.

    …la individualidad, sino de este tiempo.
    Magnífico tiempo.

  • Mil gracias, Éride.

    Intento llamar a mi personaje para comunicarle eso… pero comunica.

    Besos!

  • Llevas más de 20 años igual, solo. Viviendo siempre con el mismo tipo que te recuerda, cada día, que todos los días son iguales. no importa que sea lunes o sábado; el espejo no deja de mirarte al mismo tiempo que se ríe de ti. La nevera ya no te dice nada, es muy fría.

    Pd: de postre hay flam con nata.

  • No desesperes. Almenos, tenemos el postre.

    Gracias por leerme, Forget

  • Es bueno tu texto Albert Lladó, siento que ewxpresas soledad y lo haces bien. Magnífica la parte de los perros, si les llamas no sabes si te contestan, eso mer ecuerda a una fras de un maesro mío de filosófia: ¿puede un perro filosofar? Creo que sí y en tu texto haces que los perro entablen u diálogo, tal véz muy íntimo, pero despué de todo el personaje se queda solo en la noche con la mesa puesta. Creo que el texto tiene para sacarle más ideas y alargal él mismo..

  • Gracias, Emerson.

    Es verdad que muchas ideas de los relatos pueden alargarse…

    Espero verte el el foro, participando.

    Un abrazo!

  • Me gusta mucho este relato. Es algo triste, pero no deja de ser simpático. Pocas veces me atrevo a meter en mis escritos cosas tan modernas como un teléfono móvil o una guía telefónica. La modernidad me aturde y me parece, que igual que los coches con sus tubos de escape, inundan del humo de la cotidianeidad mis textos. Por esa misma razón nunca sería capaz tampoco de relatar un menú con detalle…
    Sin embargo, tú das una vuelta de tuerca más a las palabras, haces de lo cotidiano algo interesante y suculento, algo que nos gusta leer y no nos parece vulgar. Felicidades.

    Estoy en casa mientras mi novio y mis amigos están fuer apasándoselo bien (aunque me echen de menos y esten algo preocupados por mí). Son las fiestas de mi pueblo y he acabado en urgencias por un ataque de asma. No podía respirar. Me duele el gluteo: me han puesto una inyección de corticoides. Son pequeños cristalitos. Escuece. Vivo en un cuarto sin ascensor y me ha dolido mucho la subida… Desde aquí le doy las gracias a mi chico por haberme cuidado esta noche. La carita que se le ha quedado al pobre cuando me han puesto la mascarilla ha sido de encoger el corazón…
    Este es mi pequeño relato de soledad. 100% verídico. Ahora me voy a la cama. siempre os visito a horas intempestivas.

  • Muchísimas gracias por tus comentarios. Eres muy amable.
    A mí también me da respeto poner cosas como teléfonos móviles en mis relatos. Pero, claro, me lo tomo como un juego más. A ver si me sale algo con…
    Me gusta tu relato. Espero que visites el Foro y dejes alguno allí. Así todo el mundo lo leerá y comentará.
    Un abrazo, entonces, Albita

  • Hola!Que loco, de casualidad cai en el relato, me gusto mucho.por lo menos en este momento.-y como veras soy Soledad Jimenez.

  • Qué casualidad!!!!

    Qué pequeño es el mundo, y qué pequeño es Internet.

    Gracias por leerme, Soledad.

    Un abrazo.

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