Poesía

Justificación de una fobia (una historia real)

Escrito por

Vicente, siendo cartero tampoco se trabaja tanto…
Vicente entra en el bloque de apartamentos:
es invierno, parecen estar vacíos, aspecto desolado;
su objetivo: la firma de un vecino del tercero;
Vicente entra, coge el ascensor y aprieta el botón;
mirada rápida al espejo; se da la vuelta;
de repente, se abren las puertas del ascensor:
una pared de ladrillos surge ante él;
Vicente, estás atrapado entre el segundo y el tercero;
¡Vicente, tranquilo! ¡Vuelve a picar!; nada;
la alarma; nada; voces; nada;
Vicente pica, pica, pica y pica; nada.
Vicente, acuérdate, no estamos en verano.
Vicente da patadas, gritos; nada;
Vicente cavila, mira al espejo, se da la vuelta;
Vicente espera cinco minutos; diez; quince;
pica todos los botones; nada.
Vicente: vas a morir por una firma.
Vicente, morirás sin pan, sin agua y sin sexo.
Qué duro es el trabajo, Vicente; vas a morir gratis;
y está el espejo, qué horror, será el reloj de tu vida.
¡Viva Ned Ludd!
Además, eras anarquista.
Al cabo de veinte minutos Vicente vuele a picar;
el trasto se mueve y las puertas se abren:
estás salvado; Vicente sale, se da la vuelta,
mira al espejo, sonríe y se va.

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