Poesía

Cerrado por vacaciones

Escrito por

Girona. Verano. 2006. Una tarde cualquiera.
Varios días de calor agobiante.
El Sol se come hasta las pinzas de la ropa.
De repente empiezan a crecer las nubes.
Lo veo claro, de hoy no pasa.
Caen las primeras gotas. Cojo el bañador,
toalla, chanclas, salgo a la terraza.
Son cumulunimbus potentes. Llueve fuerte ya.
Noto el agua de la lluvia un tanto caliente.
Relámpagos, rayos, truenos, ruido.
Toda una demostración en directo
del poder de la naturaleza.
Eso sí que es algo demostrable, me digo.
Ahora no pasa ni un segundo entre el rayo
y el sonido del trueno. Está justo encima.
De repente los rayos caen a mi alrededor.
Uno se carga la Punxa, el edificio de Masó.
Tengo suerte, lo veo. Truenos que revientan tímpanos.
Ahora el granizo me golpea. Tengo casi frío.
Es el apogeo. Pero como todo tiene final,
la tormenta amaina. Han caído 57 litros.
Para de llover y me dirijo a cubierto
a resguardarme del Sol que a buen seguro
saldrá en unos minutos
y creyendo firmemente haber pasado
una de las mejores tardes de mi vida.

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