Con la joroba a cuestas

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Para que el intrépido explorador de tan insólitas y arriesgadas experiencias no renuncie a su reencuentro con la soledad en el Sahara a causa del dinero, se le invita gratuitamente y desde ahora a que se atreva a subir al metro en la última hora punta del día, a buscar un pantalón el primer día de rebajas y, a exponerse a ver sin compañía una película “Lauren” el domingo por la tarde. Descubrirá el bonito viaje hacia la soledad del hombre posmoderno, con escala al infierno de los otros. Se le invita también a que mire su agenda repleta de teléfonos sin poder llamar a nadie. Que hable a menudo solo, y que se haga el amor en exclusividad. Que dedique todas sus horas altruistamente a los demás para matar el tiempo o, que de forma productiva el tiempo le mate bajo la sombra de un estatus social. Que sea desconfiado para evitar disgustos innecesarios, o que se desespere cuando ni tan siquiera le vengan a robar. Que no duerma por la noche cuando las taquicardias le auguren un mal presagio. Que no vaya al psiquiatra cuando necesite subir la moral. Que vea una sesión doble de “Funny games”. Que le desvelen las insoportables risas de sus vecinos un sábado por la noche. Que Travis sea su taxista. Que se mire de reojo en el espejo mientras suena la voz de Iker Jiménez en “Cuarto Milenio”.

Que la comida se te pudra porque el guiso no aguantó más de tres días. Que ni la madre que te parió se acuerde de tu cumpleaños. Que en el trabajo nadie se dé cuenta de tu pasada ausencia. Que aquel mensaje alentador sea de tu compañía telefónica. Que reserves una mesa para un comensal el día de Nochevieja. Que en una reunión fraternal brinden todos por su pareja ausente. En definitiva, que el solitario sea tu juego más sociable. Pero no todo será tan desolador cuando la única vez que el azar te otorgue un regalo sea un viaje al Sahara, con un vuelo alicatado de recién bautizados por la vicaría. Porque… no es tan malo ser dromedario, ¡ya hay demasiados camellos en el mundo!

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6 Comments

  • Estamos todos locos. Deliciosamente locos.

    Me encantó. Soy un dromedario, y nadie parece darse cuenta.

  • jeje, la locura y la soledad, la soledad y la carga de consciencia, la carga de consciencia y el victimismo, el victimismo y la solidaridad, la solidaridad y la compasión, la compasión y el egoísmo, el egoísmo y la soledad, la soledad y la locura…

  • Y que tal leer blogs ajenos a la 12 de la noche un viernes, escapando de los chats eroticos de los otros.

  • Cada día me gusta más esta página. Saludos Pili.

  • que te quedes a vivir en el desierto y en tu carné ponga la dirección carretera del Sahara s/n…y que te busquen.

  • gracias majetes!!!!

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