Prosa

Literatura

Escrito por

Inicio. Word. Tipo de letra: garamond. Cuerpo: dieciséis. Espacio sencillo. Una silla incómoda, naranja, vieja y poco reclinable, ya. Un monitor demasiado grande, con una torre llena de cables. Una redacción que es un piso en medio del Eixample, de Barcelona, del mundo sin mundos propios.

Cuatro párrafos, unas treinta líneas, veinte comas y unos cuantos puntos y seguidos. Un colapso mental importante, constante, una máscara cada día más grande, un teléfono negro, que suena para hablar con la máscara, y con el eco de la máscara.

Un relato. Cincuenta. Música de fondo, o tertulia política. Qué más da. Es lo mismo. Sin ideas, sin ideologías, sin tu admiración ya no vale nada. Escribir, correr, cantar, beber, el sexo. Inicio, Word y garamond. Otro párrafo que acaba.

Herramientas: ortografía y gramática, idioma y contar palabras. Mi casa, y el corrector. Mi procesador de textos es mi inspiración. Ni tu cabello, ni tu vestido verde, ni los diamantes de tus ojos, ni el olor intenso de tu intenso olor.

Un quinto párrafo siempre es un añadido, una experiencia suprimible, un epílogo que hace del primero un prólogo. Una conclusión a algo que no es un argumento, una falacia creativa, un llegar al espacio en blanco. Lo siento. Esto, para mí, es la literatura. Tú cogida de la mano con garamond, paseando por la línea veintitrés.

El adiós sin un verdadero Dios. Es duro ser lo que no eres, pero siempre es peor no saber quién ni qué eres. Mírate al espejo. Enciende la luz, hombre. Mírate. Céntrate en tus ojos. Mira qué hay allí dentro. ¿De verdad ves a un escritor? ¿De verdad crees que alguien puede ser escritor? ¿De verdad crees que la bufanda de colores del H&M engaña a alguien? No existe el espejo. Eres, también, literatura.

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4 Comments

  • Voy a mirarme en este espejo. Tan largamente que sea capaz de leer con mis ojos mis propios ojos leyéndote.
    Después, a lo mejor, lloro un poquito, porque me haces sentir como llovida por dentro.

  • Gracias, Agathe.

    Sierra Nevada ya llora por nosotros, cuando el hielo se convierte en lágrimas.

  • Excelente. Magnífica descripción! Felicitaciones!

  • Muchísimas gracias por leerme, Gaby.

    Un abrazo.

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