Prosa

Escrito por

Rápida, contundente, estrepitosa, inesperada, estúpida, incoherente, nefasta, caótica, asombrosa, alucinante, amargada, inexacta, obsesiva, prejuiciosa e idiota fue mi respuesta.

Mareada, sorprendida, inexpresiva, inexacta, desencajada, pálida, acongojada, destartalada, enfermiza y triste se quedo tu cara al oírme.

Y es que el desengaño duele porque no es engaño.

Y es que la rutina siempre es mejor que la vuelta de tuerca.

Somos mediocres cuando nos quejamos, y nos quejamos cuando no sabemos cómo no volver a ser mediocres. Te quiero, si no me quieres. Y te amo, si le amas.

Y es que ya no puedo vivir sin tu suspiro al otro lado del teléfono.

Y es que al otro lado del teléfono estamos los dos.

Eres un animal bello, sexual, carnal, con labios rojos y piel blanca, con colmillos de acero y sonrisa de lagarto.

Soy un dócil camello que únicamente escribo cuando te escribo, que mancho cuando invento, que hablo de mí cuando quiero presentarme a ti.

Y es que todo ahora no es nada.

Y es que aún estamos vivos, si tú quieres que lo estemos.

Inventemos el vicio para darle una capa más de barro a nuestra silueta, a nuestros cuerpos corruptos, a nuestro uno, a nuestra multiplicidad de instantes futuros.

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2 Comments

  • Pones muy dificil los comentarios,¿como llevarte la contraria?¿has vivido tanto para transmitir como lo haces?

  • Todos lo hemos vivido, supongo.

    Un abrazo, Maria

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