Prosa

Vanerv

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Los Vagos Nerviosos, Vanerv, no son fáciles de reconocer. Tienen algunas características propias, algunos tics, algunas pistas con las que se les puede descubrir. Morderse la uñas, pensar en sexo siempre que cogen el Metro, apasionarse en las conversaciones, comer rápido, deprimirse los domingos… Nada que otro humano no haga constantemente.

No son peligrosos. Como levantan la voz normalmente, y se posicionan en casi todo, puede llegar a parecer que son violentos. Pero un Vanerv es un pacifista convencido. Parecen insociales, pero son todo lo contrario. Imaginan una sociedad diferente, llena de matices, y sin conclusiones. Odian la mediocridad y creen, y esto es lo que les hace infinitamente infelices, que saben qué es la mediocridad. La pasión, su único objetivo en el día a día, es crear un discurso propio, convincente, ingenioso, original. Quieren ser individuos, los Vanerv.

Los Vanerv no tienen paciencia. Nunca. No son aptos para trabajos mecánicos, ni para aprender nuevas tecnologías. Son vagos, pero no son personas tranquilas. Y esta contradicción, este castigo divino, les obliga a comenzar proyectos constantemente. Los que les rodean se asombran. Parece que trabajen horas, días, sin dormir. Pero si algo le gusta a un Vanerv en esta vida es dormir. Dormirían siempre. Pero a la noche, les cuesta ir a descansar. Quieren hacer cosas, de todo. Saben perfectamente que ha sido un día más, sin pasión, sin trascendencia. Aún quedan tantos libros por leer, tantos cuerpos a los que hacerle el amor, tantas películas por ver, tantas páginas en blanco que ensuciar. Una vez que se meten en la cama, ya nunca más quieren salir.

Son Vagos, pero muy Nerviosos. Se pueden confundir con algunas patologías psicológicas. Se parecen a los obsesivos compulsivos. Y, mucho, a los que padecen trastornos bipolares. Pero ser un Vanerv no es una patología. No se mueven por crisis. Es una forma de ser, un carácter, un posicionamiento, lo hayan elegido o no, vital. Son Vagos porque las vida les agota, les pesa, no saben cómo afrontarla. Son Nerviosos como reacción a esta imposibilidad de coger el mundo como si fuera una manzana, y morderla. Son gente que siempre tiene ganas de llorar porque no producen belleza.

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7 Comments

  • Me has dejado parada. genial descripción.

  • ¿Por qué cuando un Vanerv se mete en la cama nunca más quiere salir?

    Por que puede soñar…

    Y los sueños de los vanerv no son comparables con los sueños de ningún otro individuo… Ellos crean un lugar distinto…

    Un lugar donde pueden posicionarse en todo.

    Un lugar lleno de matices, donde no hacen falta conclusiones.

    Un lugar donde no existe la mediocridad.

    Un lugar donde han conseguido crear “un discurso propio, convincente, ingenioso y original”.

    Un lugar donde han dejado de ser gente para convertirse en personas. En individuos.

    Un lugar donde pueden comenzar proyectos, sin que nadie les pregunte el porqué.

    Un lugar donde pueden hacer de todo, sin restricciones.

    Un lugar en donde cada día hay pasión, trascendencia.

    Un lugar donde los libros están leidos. Donde a los cuerpos ya se les ha hecho el amor. Donde las películas están vistas. Donde las páginas ya no están en blanco.

    Un lugar donde la vida no agota.

    Un lugar donde la vida no pesa.

    Un lugar que se puede coger “como si fuera una manzana” y darle un bocado.

    Y, sobretodo, es un lugar que han creado con tal belleza que ya no tienen ganas de llorar…

    Es por eso, que los Vanerv dormirían siempre.

  • Buenas, Mimideath

    Ostras, muchísimas gracias por tu comentario. Me ha gustado mucho y, sobre todo, he podido descubrir tu blog.

    Un abrazo, y benvenido a Sísifo!

  • Increible.

    Te adoro.Me rindo

  • Gracias a ti, por la descripción…

  • No conocía el término Vanerv, bien, de hecho no sabía que alguien se había molestado en crear una descripción de eso que ya hace tiempo dejó de ser un estado de ánimo para convertirse en una manera de vivir. No sé si me alivia pensar que hay más como yo… Por lo que estoy viendo últimamente, esta manera de afrontar (o no) la realidad cotidiana está haciendo que lleguemos a un punto de choque con todo lo establecido y no sepamos por donde seguir. Es como si no hubiera esperanza en la lucha, aunque ves otras personas que no son Vanervs y que parece que aprovechan la vida y están felices realmente haciendo las cosas que les gustan, sin convencionalismos, sin pesos a las espaldas, sin esa mandra eterna que hace que yo ni siquiera sepa hacia donde quiero ir. Quiero luchar, pero no sé para conseguir qué… Es cierto que soñar está mucho mejor, aunque ahora ya hace tiempo que no sueño películas, como solía, y luego me ilusionaba despierta pensando en escribir un libro con mis sueños y los de los demás.

  • Gracias por el comentario, Kilcro

    Hay que luchar aunque no sepamos para qué. Porque la finalidad no existe, por lo que parece.

    la roca de Sísifo, y su etrna condena, parece ser un buen ejemplo.

    Un abrazo1

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