Una historia inflamada…

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El escritor está desesperado, lleva media botella de whisky intentando comenzar un texto, arropado en su cómoda habitación, está al borde del vómito…

Lleva meses pensando en ligarse una sórdida historia pero esta zorra aún no se asoma por ninguna parte. Desea ir por el lector, sacarlo de su cómodo sillón y conducirlo por caminos inesperados, tortuosos pero encantadores, hacer un simulacro de vida diferente y ajena a todo cuanto conoce…

Pero es difícil, es muy difícil hacerlo desde la comodidad de su cuarto, con todas esas cosas personales rodeándolo, protegiéndolo de cuanta tragedia acontece afuera…

¿Cómo comenzar, a donde llevarlo…?

Quizá sea buena idea ir hasta aquel poblado de Guerrero donde Chema nació, contarles la vez en que mató de un solo tiro al asesino de su hermano y a su esposa cuando este último intentó proteger su vida cubriéndose con el cuerpo de su hembra…

No, no, esa no es buena idea, aquella historia se la contaron vagamente en una noche de copas, con trabajo la recuerda, no tiene los elementos suficientes para estructurarla y recrear el ambiente, la escena de los crímenes, los pasos exactos de los actores. Además, Chema es una persona extraordinaria, el mismo se sintió incrédulo ante la idea de verlo como un asesino, dudó de la veracidad de lo que le contaban. Podría desarrollar todo aquello que desconoce con tal de platicar aquella historia, imaginación no le falta, pero correría el riesgo de dibujar a aquel hombre como a un ruin villano, como un ser despreciable el cual es capaz de matar. Y esto no es verdad, algunas veces, en algunos lugares, las circunstancias en las que se vive definen acciones y reacciones, costumbres que pueden resultar deleznables en partes más “civilizadas” son cotidianas y comunes en muchas otras. El mundo es tan grande y la gente que lo habita es tan diversa, que definir un patrón de conducta y de valores resulta imposible, aquí y allá se ven las cosas desde perspectivas distintas, las hay cercanas pero también opuestas. Las cosas del pensamiento son como una esfera, teóricamente toda su superficie es idéntica, pero, dependiendo de donde se vea, de la posición de la luz, se crean sombras, reflejos y destellos que la hacen diferente en su totalidad…

Entonces, ¿qué hacer, qué escribir, de donde extraer el néctar requerido para elaborar el jugo de la historia…?

Quizá sea buena idea dejarse abrumar por el whisky, abandonarse a su delirio para escribir la historia con sus actos. Para ello, debería escoger a un lector al azar, algún lector masculino, así seria más sencillo dilucidar su sentir, o quizá lo mejor sería escoger a una lectora para sentir los temblores que le produciría la historia que van narrando con sus acciones…

Si, una lectora es lo mejor, es más interesante., un mayor reto. Vamos, escoge con cuidado…

Mmmm, ¿Quién, que lectora es la adecuada…?

Tú, la que está en este renglón, la que lee este párrafo, la que llego hasta acá guiada por la curiosidad y el morbo. Tu eres la elegida, la protagonista de esta historia…

Pensabas que esta noche seria como cualquier otra, que la rutina de tu día continuaría en esa elipse viciosa que algunas veces te ayuda a no enloquecer y otras veces simplemente resulta repugnante. Esta noche es diferente, estas ante estas letras que te escriben, que te narran, que te han escogido para tejer una historia…

Ahora la calma de hace un rato ha desaparecido, sientes un ligero escalofrió en la espina dorsal, un aire helado sopla fugaz desde atrás, desde la ventana cerrada, algo abrió, entró y cerró la ventana en cuestión de segundos, tan rápido que lo único que sentiste fue el aire frío de hace un rato…

No te compliques buscando razones, ese aire fue el escritor, el se ha introducido a la tranquilidad de tu cuarto para raptarte, para conducirte a una historia que te pertenece…

Tranquila, confía en él, no te hará daño. Mientras lees, el se ha ido acercando por la espalda, lentamente, sin prisa. Ahora está atrás de ti, casi pegado a tu espalda, esta oliéndote el cabello, mirando la piel de tu cuello, eres como una deliciosa golosina para el, eres exquisita, maravillosa. Provocas una lujuria inusitada que lo enloquece hasta el punto que de un zarpazo tapa ahora tus ojos…

…continuará…

Mauricio Mendoza.

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