Y vuelven a democratizarnos las elecciones generales de las estadísticas sociales, del eslogan paleto y los asistentes de imagen. Los más válidos observan entre bambalinas el escarnio soez de nuestra política de escay, y la oratoria se ha convertido en el arte de mover las manos y repetir y repetir y repetir. La mañana del día 10 veremos si los titulares de periódico coinciden con el partido funcionario más votado/botado, o siguiendo la historia, el mundo episcopal nos anunciará el apocalipsis y la partición de España. Y hasta dentro de cuatro años.
Ahora lo mejor es perderse en el subsuelo, a ras de piedra, escuchando el latir del corazón metálico del planeta: núcleo salvaje, patrón alfarero y huella evolutiva. Vaciar el cesto de los ojos y anclar en ellos dos tubos catódicos para ver una realidad seleccionada por las audiencias, la publicidad y el canon intelectual. La solución a la creatividad es un impuesto revolucionario (eso dicen). La idea del artista bohemio, sufrido y sin dinero ha sido sustituida por fiestas de glamour, cocaína chic y contratos con buenas pagas literario musicales. El creador (algunos sólo, maticemos), figura clave de la novedad y el reciclaje, ha decidido encerrarse en lo antiguo y ya no investiga nuevos sistemas de captación. Empeñados siguen, además, detrás de las discográficas en La Guerra del Volumen, produciendo discos de baja calidad sonora; algo de lo que nadie dice nada.
A pesar de toda la sinrazón que han generado algunas pulgas de la Red, los periódicos cobran protagonismo con sus ediciones digitales, los cuadernos de bitácora (blogs castellanizados) están siendo la base de comunicación directa entre anónimos y conocidos de la política, del arte, del cine o de la literatura. Nuevos soportes han permitido a grupos independientes dejar en la red sus pistas musicales. Y para todos existe la posibilidad de comentar, criticar y adjudicar credibilidad. Ahora más que nunca el acceso a la información es espectacular, la segregación del consumidor parece cada vez más voluntaria y es posible que dentro de unos años se haga más exquisito.
Ya no seguimos una sola línea de referencia, lo que asusta a más de alguno.



Brutal / Excelente / Sin palabras.
Seguid así.
Gracias.
Ya ha pasado el tiempo de los medios de masas, ahora para utilizar un juego estúpido de palabras, están la masa de medios. El mensaje ya no va destinado a una masa sino que es una masa ingente e indigesta la que persigue al individuo. Es el mundo del hipermedia, la red y los multimedia, Qué se dice de esta situación? pues que es estupenda, que liberaliza a las personas, que puede unir a los enamorados con un clik, que facilita el trabajo, que nos da el control por fin y patatín patatán. No sé, no he ido a las fuentes pero me apostaría una mano a que estas ideas, que antes de dichas ya suenan rancias, se decían con la invención del telégrafo. La misma cantinela y a seguir igual pero con más myspace que den por culo.
No estoy muy de acuerdo. Si bien el medio no exige porque sí la calidad, la mejora del soporte es innegable. Nosotros mismos hemos lanzado este proyecto gracias a esta “masa de medios”. Cualquiera con un mínimo de interés está encantado de compartir sus ideas con el resto.
Ahora es el momento de la expansión y la locura: Flickr aumenta de usuarios por miles, igualmente las plataformas de blogs y ni qué decir de Youtube y Myspace, por anunciar marcas, aunque a uno no le guste la mayoría de lo visto o escuchado.
Claro que el telégrafo o la imprenta supusieron la misma sorpresa; pero para nuestra generación es la web y eso que llaman “redes sociales” (Facebook).
Yo sólo apoyo al soporte, al medio, que me parece espectacular, mucho más potente que el telégrafo, claro, jeje… Y me apasiona ver cómo avanza y todo se adapta y se readapta.
Un vídeo: entrevista a Meneses.
Solo quiero citar a los grandes para responderte: “Como tu muy bien sabrás”. Con eso todo dicho.
Ya decía yo que algo sonaba raro…
¡Oído cocina!
hay tanta gente a la que botar que casi no merece la pena ni pensarlo. Lo malo es que consiguen que personas como nosotros nos enfademos, nos frustremos y tratemos de buscar soluciones paliativas pensando que estamos haciendo algo. Habría que ver el impacto real dentro de unos años de todo lo que somos capaces de crear en un espacio virtual. Hay veces que creo que es el gran caramelo que nos han dado para contentarnos. Internet está muy bien para teorizar, para movilizar a la gente en determinada situación, pero no promueve un cambio permanente, al menos de momento. No sabemos aprovecharlo, y realmente creo que tampoco nos apetece.