En publicidad dicen que para vender un producto, lo primero es ponerle un nombre con gancho, fácil de pronunciar y que describa bien lo que quieres vender. Para el cine es de suponer la misma máxima pero, en el caso de La noche es nuestra, de primeras, y en mi humilde opinión, no creo que esté logrado. ¿Se trata de un anuncio de ron o tal vez es una película estilo American Pie?.
Pues no, se trata de una película protagonizada por Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg, Eva Mendes y Robert Duvall, y cuenta la historia de dos hermanos, uno policía y otro director de un club donde la mafia rusa hace sus negocios, que se enfrentan cuando el primero decide luchar, junto con su padre, contra dicha mafia.
Otra película más para engrosar la lista de dramas mafiosos. Pero en este caso ese tema se queda en segundo plano, porque en realidad, se trata de un drama familiar, una defensa de La Familia, al más puro estilo italiano, contra cualquiera. Dos horas de un ojo por ojo en medio de rencillas intraparentales y un reflejo de una mafia rusa (la única novedad) cuanto menos de chiste. Sigo pues, preguntándome el por qué de ese título.
La verdad es que poco hay que decir de esta película que, para algunos supone la vuelta de tuerca del género y para otros un cuasi telefilme que no dejará poso alguno ni en la memoria ni en la historia del género. Sin llegar a ser del todo predecible, tampoco ofrece ninguna sorpresa y con el reparto con el que cuenta la película cabría esperar un poco más, al menos a nivel interpretativo, pero lo cierto es que ninguno de los personajes brilla por sí mismo. Vemos a un Joaquin Phoenix con la misma cara de susto de casi siempre, un habitualmente inexpresivo Mark Wahlberg, una Eva Mendes florero y un Rober Duvall clásico. ¿Será porque ni a ellos mismos les convence el guión?
Algo positivo a mencionar: James Gray ha captado bien el ambiente ochetentero y además nos ofrece una más que interesante persecución de coches, que va más allá de eso.
Por todo lo demás, y aunque las comparaciones son odiosas, me quedo con American Gangster.



Esa persecución de coches bajo la lluvia fue estremecedora; valía cuatro Evas Mendes en corsé rojo y collar de perlas.
Lejos quedan los años de las persecuciones en coche de MacGyver -otro ochentero.