Cine y TV

Carlos Boyero

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El 13 de Septiembre, el diario El País publicaba una carta al director firmada por más de cien personas pertenecientes al ámbito cinematográfico. Con el título El País y el cine, la crema y nata de la teoría y la realización española (Víctor Erice y Miguel Marías a la cabeza) denunciaban la cobertura que hizo dicho diario al festival de Venecia. Sobre todo arremetían contra las duras crónicas que día a día había escrito el famoso crítico cinematográfico Carlos Boyero.
A rey muerto rey puesto. Fallecido Ángel Fernández Santos, El País contrató a Boyero que por aquellas épocas escribía en El Mundo. Por un lado, debilitaba a su rival más directo y, por el otro, conseguía cubrir el hueco dejado por Fernández-Santos en cuanto a posible movilización lectora. En el mundillo periodísticos-empresario parecía una jugada perfecta, sin embargo, ni su forma de trabajar ni su prestigio dentro del sector eran iguales. Digamos que mientras Boyero intenta ser más popular siendo como es pedante, Fernández-Santos no rebaja su faceta de intelectual aunque el espacio de un diario invite (y casi obligue) a todo lo contrario.
La (imagino) buena relación que tenían fallecido con los abajo firmantes (algunos de ellos fueron compañeros en las páginas de Nuevo Cine en la década de los 60, otros colaboraron con él directamente) debe ser distinta a la que sienten por un divo anarquista como Boyero y el incalculable valor de su termómetro interno. Y, por tanto, su nivel de displicencia es mucho menor ante sus críticas.
Diariamente, durante todo el festival exceptuando un par de críticas favorables a dos películas puntuales, Carlos Boyero suelta sapos y culebras por los cuatro costados. Todo en el festival es pedante, aburrido e intelectualizado hasta la náusea, además de prohibitivo en el precio. En cada columna Boyero nos regala con exquisito estilo, eso sí, perlas como:

Me empieza a entrar otro tipo de terror e incalculable apatía ante lo que nos va a ofrecer el festival (sin ver ninguna película todavía); y te preguntas qué hace aquí el engendre firmado por un tal Yu Lik-wai; los niveles de hastío que me están provocando esta deporable Mostra son muy peligrosos; ideoteces y naderías que exhibe la Mostra; esta nadería con ínfulas poéticas; la sección oficial está entre lo grotesco y lo catastrófico; ni el distribuidor más audaz se atrevería ya que su suicida exhibición duraría un par de días; es un impune ejercicio de sadismo; esta Mostra que cualquier espectador con dos dedos de frente recordará como una pesadilla; tener que escribir de la nada absoluta.

La gota que colmó el vaso fue cuando pidió o más bien rogó a los distribuidores españoles que no compraran los derechos de la última película de Kiarostami (excelente director iraní) y compañero de trabajo de Erice con el que ha realizado una serie de cortometrajes que han sido expuestos directamente en las paredes de los museos). El enfado fue tremendo y la respuesta unitaria. Réplicas y contraréplicas fueron apareciendo durante las semanas siguientes. Resumiéndolas unas defendían la libertad creativa del artista por hacer un cine de autor o diferente a la norma comercial o clásica del cual Boyero es ferviente seguidor y, otros, amigos distribuidores también, defendía la libertad e independencia crítica de los periodistas. Es decir, cada uno barría hacía su puerta.
Por mi parte, gustándome más el trabajo de Boyero al cual tengo por puro divertimento sin rigor ninguno, me parece fuera de lugar que se convirtiera por diez días en adalid de un tipo de cine e intentase convertir su opinión personal en general. Si ya tenemos que resistir una homogenización en la carteleras por los supustos flujos de mercado, no podemos permitir sin alzar un reproche en contra (aunque en este caso exista un amiguismo pretérito y presente) que entre nuestros portavoces existan voces que ataquen nuestra libertad de elección. En mi caso estoy seguro que iré a ver la película de Kiarostami ¿os apuntáis?

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5 Comments

  • Unos cuantos comentarios al respecto:
    I.- Teniendo en cuenta que Carlos Boyero comienza a colaborar con «El País» tres años después de la muerte de Ángel Fernández, dudo mucho que la intención de este periódico fuera la de «cubrir el hueco» dejado por el finado. Para esta función ya procurró colocar a su hija Elsa. Con esto quiero decir que «El País» no buscaba en Boyero a un segundo Ángel, si no al crítico lenguaraz, cáustico y megalómano que le ha hecho famoso y que tan buen resultado estaba dando en «El Mundo».
    II. Confundir crítica cinematográfica firmada con intentar «convertir su opinión personal en general», me temo que son ganas de malinterpretar géneros periodísticos. La crítica siempre es personal, y así se entiende desde que existe el género, más aun si tenemos en cuenta que la realiza un personaje que siempre ha presumido de independencia, autodidactismo y complaciencia.
    III. Te va a acompañar a ver a Kiarostami quien yo te diga.
    Saludos

  • 1-El hueco de la sección de cine en El País quedó vacío hasta que llegó Boyero. Se necesitaba un personaje que tuviera la influencia que tuvo Fernández Santos. Elsa podrás ser mucha hija pero ni es igual de importante ni se dedica únicamente al cine (Boyero también escribe en otras secciones pero su radio de acción se centra en las películas). Por otro lado, hacía la comparación para demostrar la permisividad con un crítico (que algunos acusan de no ver todas la películas) con una diva como Boyero. Gracias por mirar en el wikipedia, yo ya lo había hecho.
    2- Cuando se insta al público a no ir varias veces en un medio, se firme o no, se quiere convencer a todos. Una crítica siempre querrá intentar, partiendo de una opinión personal, convertirse en una acción general porque su objetivo último es influir. Boyero tiene esto muy presente cuando critica a las películas que no le gustan y a la ligera o no, sus opiniones pesan más que otras. Si la crítica no quiere influir es que no tiene sentido ¿Una columna de opinión no quiere opinar?
    3-Kiarostami es uno de los mejores directores de los últimos 50 años, si no va, sr. botarate, se lo pierde.

  • Yo no puedo decir que lea a Boyero en El País, pero sí le suelo escuchar, cuando puedo, los viernes en el programa Hoy por hoy de la SER, y creo que si le hiciera caso sólo vería dos o tres películas al año.
    En mi opinión sus críticas me parecen demasiado negativas y a veces, destructoras sin más.

    Pd. Yo sí me apunto a ver a Kiearostami, jeje.

  • Quien no quiera escucharlo ni leerlo lo tiene bien facil. A mi me gusta, lo leo a gusto aunque no este de acuerdo muchas veces con lo que dice o como lo dice pero en eso esta lo bueno….

  • Nadie intenta limitar la libertad de expresión sino simplemente pedir cierta responsabilidad en un tema tan delicado como la exhibición. Actualmente la diversidad de películas es tan baja (alguien le ha dado tiempo a ver la última de Rosales??) que no puede defenderse una especie de censura previa como hizo Boyero.
    Como crítico de cine tiene que darse cuenta que es un representante de sus lectores, que tiene que defenderlos, aconsejarlos también, pero nunca limitar sus opciones.
    Veo como equivocada su opinión pero no la censuro (que quede claro). Leyéndole me parece que él no haría lo mismo con las películas.

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