La imagen se ha convertido en principio y final de toda nuestra comunicación y conocimiento. La imagen es nuestra ley, una ley tan utilizada que ha empezado a borrarse, a perder importacia y poder de sugestión. Comemos al lado de los muertos con el telediario pero la sopa no se enfría; nos parece lógica la puesta en marcha de un sistema de vigilancia en las calles que pone en evidencia nuestros paseos más nocturnos; no nos choca ver imágenes de atentados, agresiones, accidentes aéreos y suicidios como si la vida antes de empezar ya estuviera grabada. Ya no existe nada que no sea imagen. La vida ha sido capturada por miles de pequeñas, grandes, ocultas o satelizadas cámaras. Entre el huevo y la gallina lo primero fue su reproducción visual.
Entre toda esta selva icónica cada vez hay menos imágenes importantes, si entendemos por importante el objeto o idea que mueve al pensamiento crítico. Pero sabemos que existen, que existirán y que, por supuesto, han existido. Manuel Vicent durante el mes de agosto en el periódico El País hizo un breve pero interesantísimo recorrido por cinco imágenes que cambiaron nuestra vida. Una serie de trabajos cuajados de ideas brillantes y reflexiones que piden a gritos una continuación. Desde Madrid Sísifo hemos intentado hacer un pequeño resumen de cada fotografía para recordar estos elocuentes artículos, dar a conocer un poco más a su autor y animar a nuestros lectores a continuar sus vetas de pensamiento. Y cómo no: aconsejar su lectura. (Nota: algunas fotografías no son las mismas que se publicaron)
1. El film de Zapruder. El País. 3-8-2008

Realmente esta no es una simple imagen, son dieciséis segundos de una grabación de videoaficionado que ha terminado valiendo la friolera de 16 millones de dolares. Es, sin lugar a dudas, el cortometraje más analizado de la historia, cada fotograma ha sido diseccionado, debatido y rebatido hasta los más nimios detalles. El filme de Zapruder, el señor que un 22 de noviembre en Dallas le dio por grabar con su 8mm, abrió la era del videoaficionado. Ahora todos estamos bajo las cámaras compactas de estos personajes, bajo sus móviles de 3G y tarjetas de memoria. La figura del videoaficionado se ha multiplicado exponencialmente hasta hacer del mundo un espejo donde todos somos actores. Cada acto quiera o no es capturado por los teléfonos móviles y las cámaras digitales. Los periodistas no buscan los sucesos sino que son éstos los que buscan a las cámaras aunque solo sea por pura estadística.
2. Adiós a la Tierra. El País. 10-8-2008

Con esta fotografía el humanismo que había surgido allá por el Renacimiento y que había intentado explicar la vida desde otro punto de vista que no fuera la Religión terminó dando paso a una nueva era donde los alienígenas estaban por llegar y los metales eran inteligentes. La imaginación bullía entre la ciencia ficción y el reflejo en los cristales de las naves espaciales. Y sin embargo, fue otra idea más silenciosa surgida entre la polvorienta huella de la luna la que cobró fuerza. Estamos solos, flotando en el vacío en un silencio absoluto. La imagen de nuestro mundo borró cualquier idea regionalista. El hombre se hizo global y entendió su vida como una estructura comunicada con el resto, incapaz de sobrevivir sin los demás resumida en una frase: o nos salvamos todos o perecemos todos.
3. Wojtyla en concierto. El País. 17-8-2008

Manuel Vicent nos relata la línea sucesoria desde Juan XXIII hasta Juan Pablo II. La elección de Wojtyla fue una elección a medias entre el Pentágono y el Espíritu Santo. Tenía que ser una figura poderosa que tuviera mano firme contra el comunismo y a su vez lograra la entrada de la Iglesia al circo mediático en el que se había convertido el mundo. Luciendo tras los cristales de un coche blanco como si una estrella del rock se tratase este Papa sabía dar espectáculo. Con él, el catolicismo entró en la comunicación de masas, sus apariciones eran grandes conciertos, con miles de fieles electrizados por la fe y los brillos de estrella del pontífice polaco. Inculcó a la Iglesia un cáracter de gran secta planetaria. Consiguió, en definitiva, alcanzar las espectativas que unos y otros habían puesto en él a la hora de nombrarlo.
4. La gran invasión. El País. 24-8-2008

La caída del Muro de Berlín dio paso a una primera oleada de mendigos que inundaron los túneles de las ciudades de Europa Occidental. Después de los mendigos, llegarón los criados ilustrados, muchos de ellos con estudios importantes; y más tarde las putas y las mafias. Unos y otros perseguían la misma meta: una vida mejor. Cada nueva oleada, cada nuevo trabajador foráneo (o no), luchó por entrar en los mecanismos que imponen las estructuras capitalistas y por conseguir un puesto de trabajo que le sirviera de llave.
Cada nuevo desfavorecido aumenta la presión en el sistema haciendo que los mismos trabajadores se exploten sin que el patrón intervenga. Una pelea que a pesar de las ilegalidades puntuales sigue la parsimonia de los desheredados, tan tranquila que todos tememos que explote algún día.
5. La flor de la paranoia. El País. 31-8-2008

El atentado del 11-S es una imagen ineludible, histórica, que se encuentra dentro del panteón visual al lado de las bombas nucleares, el fuego del Reichstag o el desembarco de Normandía. El atentado a las torres gemelas es la entrada en sociedad de un nuevo elemento en la dialéctica bélica: el atentado suicida. Un arma que consiguió humillar a EE.UU. y abrir de paso, gracias al miedo, una grieta espiritual en el inmaculado ideal norteamericano por donde surgió la paranoia. Paranoia que se ha extendido en todo el planeta como se extendió en su día la Coca-Cola. Si sumamos a esto la certeza biológica que nos dice que los organismos son más vulnerables cuanto más complejos, vemos como nuestras desarrolladas sociedades actuales son el terreno ideal para la angustia. Pendemos de un hilo como antes dependíamos de un teléfono rojo; cada palabra del iraní de turno es analizada y puesta en cuarentena, la subida del petróleo nos acerca un paso más al descalabro y ya nos es imposible fiarnos del vecino moreno y del areopuerto sin vigilancia. Aceptamos todo esto como si fuera inevitable para salvaguardar nuestra forma de vida. Mientras, la dialéctica bélica que hace miles de años hizo la flecha como respuesta a la piedra, da una vuelta más a la tuerca y crea un terrorismo abstracto que borra al terrorista concreto y sirve para que los aviones abran las compuertas y caigan las bombas de racimo.


Un comentario
Puede que sea, hasta el momento, el mejor artículo de Madrid Sísifo.
Brutal el estilo, Leandro, eres un periodista de los pies a la cabeza.