Arte

“No concepto”

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Hace ya muchos años que Walter Benjamin identificó la moda como un símbolo de la modernidad. Condenada a cambiar incesantemente, la moda era para Benjamin una alegoría de la muerte, de la fugacidad. Al autor del Libro de los Pasajes tampoco le pasó por alto en qué medida el consumo transformaba la actitud de las masas.

Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y, probablemente, muchas de las ideas de Benjamin continúan siendo válidas hoy en día. No obstante, la moda y el consumo, además de vigentes, se han fortalecido con el tiempo. Ambos han desarrollando estrategias tan profundas de asimilación e identificación que demandan un análisis muchísimo más complejo que una simple crítica a la modernidad.

Por todo esto, puede que a nadie le resulte fuera de lugar una exposición de arte contemporáneo en torno a la cuestión del mercado y sus efectos. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el BAC’08 se ha expuesto en Barcelona.
El problema de una exposición así, que además viene acompañada de la consigna “Rebélate”, puede llegar con el exceso de criticismo. No por la crítica en sí, sino por la superficialidad del discurso que en ocasiones esta conlleva. Lamentablemente, esto es lo que ocurrió con muchas de las obras, aunque no con todas.

Es cierto, vivimos inmersos en un consumo desaforado y la publicidad distorsiona la realidad, bla, bla, bla. Pero lo que le pido al arte es que no caiga en la obviedad, ni que me repita lo que todos sabemos. De él espero nuevos campos de reflexión y, en este sentido, uno de los trabajos más interesantes de la muestra fue No concepto de Roger Gaus.

Con esta obra el artista quiso reivindicar su libertad creativa, estar libre de las líneas de trabajo que un comisario puede llegar a imponer, libre de conceptos previos o de la obligación de ser crítico.

Roger Gaus decía que no había querido hacer una reflexión de nada, pero paradójicamente, su obra me ha llevado a reflexionar sobre las tendencias en el mundo del arte que, como la moda, también impone temas y un mercado que acaba limitando a los artistas.

Por esta razón, me pareció que Roger Gaus no había quedado preso de la consigna y que, en definitiva, sí se había rebelado.

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