Esta revista –este fanzine– debe su nombre a la interpretación que hace Albert Camus del mito de Sísifo. Ese hombre castigado por los Dioses, ese obrero moderno castigado por el aburrimiento de un trabajo que detesta. Y este número, el 42, también se podría resumir con otra alusión al pensador existencialista. Y es que El extranjero –L’Étranger, mejor dicho– es ese tipo incapaz de participar en una vida en comunidad porque se le hace inabordable, absurda y tan sólo le provoca hastío. Extraños en la noche, en el día, en el supermercado y en el hospital. En lenguas, comunes o no, que favorecen la aprensión, ese recelo de ponerse en contacto con otra persona que nos pueda contagiar de alguna manera u otra cuando, en realidad, el verdadero peligro está -siempre- en nosotros mismos. En nuestra pasividad.



Como siempre, una buena edición, Albert. Yo empiezo a cargar con mi castigo desde la próxima semana. Felicitaciones y gracias.
Horacio!
¿Viste cómo quedo tu prosa? Es un placer tenerte por aquí.
Un abrazo.