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Universos temporales

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PHILL SALIÓ DE SU MADRIGUERA, HABLÓ CON J.J. ABRAMS Y DEFINITIVAMENTE VIÓ UNA SOMBRA

Con motivo del inminente estreno dentro de unos meses de la nueva entrega de Star Trek, viene a mi memoria un trabajo realizado a través de un análisis de quizás una de las películas mas polémicas de la serie que sin embargo veremos como alberga un concepto interesante y muy utilizado en el cine actual.

I. UNIVERSOS TEMPORALES

Cuando los hombres sean felices, ya no existirá el tiempo, porque ya no hará falta.
{Esculpir en el Tiempo, página 77}

Tarkovsky ahonda en los misterios humanos a través de una abstracción espacio temporal, en la que personajes cotidianos se enfrentan a situaciones anómalas, en supuestos universos lejanos. En primer lugar podemos citar a Solaris, como uno de los exponentes más cercanos, que con seguridad han marcado el devenir del análisis y la reflexión cinematográfica. Durante la lectura de los complejos esquemas propuestos por este autor ruso, un concepto aparentemente alejado de la obra de este prolijo cineasta, aparecía en nuestra mente, y no era otro que el Nexus, procendente de un universo creado hace algún tiempo por Gene Roddenberry (2).

EL NEXUS

Remitiéndonos a la raíz latina del término, Nexus, significa, nexo, unión y principio de las cosas, punto de partida o anclaje. Como podemos comprobar, su aplicación cinematográfica va más allá, casi siempre combinada con la introducción del universo profundo. En el caso de Solaris, tanto en la obra escrita así como en sus sucesivas adaptaciones cinematográficas, un protagonista descubre que en la inmensidad del espacio, una estrella ejerce un extraño influjo en la estación que orbita a su alrededor, concretamente en las personas que lo habitan. Alucinaciones, ensoñaciones, sensación de felicidad, viejos amigos olvidados, nuestra esposa fallecida, hijos que nunca tuvimos, regresan, aparecen llenándonos de gozo, sin aparente explicación.
En el Nexus, no existe el tiempo, ni el dolor, ni la posibilidad de plantearnos su existencia. Es el presente ausente, lo que se nos escapa, como una ilusión constante de profunda complejidad. Jean Luc Picard, en Startrek, también sufre una experiencia parecida, cuando se adentra en el mismo haz de energía. En ese universo temporal disfruta de hijos, una familia, de su sobrino, que creíamos fallecido, en definitiva, una imagen muy lejana de la verdadera vida, perdido en los confines del espacio, solo, imbuido en su trabajo. Durante su estancia, Guinan, le recuerda, que puede avanzar y retroceder cuanto quiera, ver a sus hijos crecer, casarse, cualquier cosa que le apetezca. Maravilloso, enternecedor pero…una ilusión. La luz reflejada en la bola de cristal no es real. ¿Qué demonios es la realidad? ¿Dónde está?
El mayor pretexto para sumergirnos en el espacio fílmico es presuponer durante 90 minutos o más que lo que estamos viendo es real. Y sin embargo no lo es, pero nos emociona, nos envuelve y podríamos estar horas y horas sintiéndolo. Lamentablemente no podemos quedarnos, tenemos trabajo que hacer, salvar la galaxia. La diferencia entre Picard, y Kelvin, Solaris, es que uno decide marcharse mientras que el otro se queda. ¿Por qué quedarnos?

(2) Nexus, término inspirado en la obra de Solaris, que aparece en la película Startrek Generations en 1994. Se trata de un haz de energía que recorre la galaxia, capaz de transportar a todo aquel que entra en ella a una realidad armoniosa y feliz, de la que es casi imposible sustrarse. Recorre la galaxia cada 80 años. Como curiosidad, el replicante de Blade Runner protagonista se llamaba Nexus 7.

Continuará con | “Realidades temporales”

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