Cine y TV

La década de los 50

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La historiografía tradicional, no superada del todo, marca 1951 como el despegue del cine español. Este año se considera como la puesta de largo de Bardem y Berlanga con Esa Pareja Feliz; el final de una serie de epopeyas de cartón piedra con la producción de Alba de América (Juan de Orduña); y el estreno de Surcos (Nieves-Conde) película que parecía imbricarse de soslayo con las nuevas teorías cinematográficas como el Neorrealismo. Atrás quedaba supuestamente un cine mudo incompetente, una República zafia y populista, muerta antes de tiempo para algunos; y una posguerra a rebosar de películas paramilitares y pseudohistóricas que reinterpretaban los hechos según los patrones de la Nueva España.
1951 abría una década de cambios, el régimen ponía fin a su ideal autárquico, acababa el aislacionismo internacional, se producía enormes movimientos demográficos internos, aparecía el consumismo; hay desarrollo, inflación, crisis, pragmatismo y desplazamiento ideológico que desembocó en la desorientación. Por lo menos en el caso del cine. Si hacemos un simple repaso descriptivo, descubrimos cinco responsables diferentes en diez años sin tener en cuenta las diferentes etiquetas, subsecretarias, departamentos, oficialías y demás engranajes de la laberíntica burocracia franquista.

1-José María Escudero, comienza en 1951. Católico y falangista moderado, fue sustituido por el apoyo que concedió a Surcos otorgándole la clasificación de Interés Nacional. La película de Nieves-Conde, con gran carga crítica coincidía con sus ideas regeneracionistas pero chocó con los estamentos más conservadores de la Iglesia y la Falange que la consideraron un escándalo. Era la guinda que coronaba su política jalonada de enemigos. ¿El más importante?, Vicente Casanova, presidente de CIFESA, que vio como su máxima apuesta, la comentada Alba de América, sobre la vida de Colón, no alcanzaba una cantada etiqueta de Interés Nacional con la pérdida de permisos que conllevaba.

2-Joaquín Argamasilla, comienza en 1952. Su trabajo terminó cuando se descubrió una doble versión de la coproducción La princesa de Éboli (T. Young. 1954). Una apta para la censura y otra preparada para el mercado exterior.

3-Manuel Torres López, comienza en 1955. Cesado por permitir Las Conversaciones de Salamanca. Encuentro con carácter democrático y regeneracionista que intentó y en parte consiguió agrupar a todas las tendencias sociales bajo el franquismo, y en las que se discutió sobre el futuro del cine español. Así se publicitó “el problema del cine español es que no tiene problemas (…) dotar de un cuerpo a ese cuerpo deshabitado”.

4-Muñoz Fontans, comienza en 1956. Obligado a dimitir por el escándalo de Viridiana (L. Buñuel, 1961).

5- Jesús Suevos, comienza en 1961. La reforma ministerial que apartó a Arias Salgado en favor de Fraga Iribarne del Ministerio de Información y Turismo, permitió a su vez la vuelta de un viejo conocido: José Maria-Escudero, cuyo talante encajaba mejor en la nueva política cultural que se intentaba. Bajo su protección surgió el NCE (Nuevo Cine Español) en los sesenta, pero eso es otra década y otra historia.

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3 Comments

  • Polichinela dice SÍ a este artículo.

  • Interesante. Pero ¿podrías comentar algo más sobre a lo que te refieres con el “escándalo de Viridiana” en el punto 4?
    Me has dejado con la curiosidad.
    Gracias.

  • Viridiana significaba la vuelta de Buñuel a España. En esos años las posiciones eran más abiertas y el régimen necesitaba modernizar su cara hacia el exterior. Viridiana logró pasar la censura tanto a nivel de guión como una vez editada y presentarse en el festival de Cannes donde ganó la Palma de Oro. Pero claro, Viridiana no es una “película de monjas” como se cuenta que alguien de la administración dijo si no mucho más. El diario del vaticano L´Osservatore Romano puso el grito en el cielo y la calificó de blasfemia. Al Régimen le pilló con el pie cambiado este escándalo pero actuó rápido: destituyó al Director Genral de Cinematografía, prohibió la representación de la película (en España no fue vista hasta 1977) y casi consiguió destruir todas las copias. Por fortuna, Viridiana estaba en Cannes y era una cooproducción por lo que algunas se salvaron de la pira.
    Fue un error de la censura pero caeríamos en otro si pensáramos que era un obstáculo ssuperable. Ni mucho menos, la censura fue una barrera casi inexpugnable. Lo curioso es que la mayor censura fue la autocensura, Por ejemplo en la década de los cuarenta solo hay una película que se prohibiera tras realizarse. El miedo, la necesidad de las subvenciones, un reglamento no concretado hicieron que los propios profesionales modificaran su trabajo sin que se produjeran choques, que también los hubo y muchos.

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