Cine y TV

Realidades temporales

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Mencionábamos antes el concepto de Nexus, que a pesar encontrarnos en un nuevo apartado, como las realidades temporales, seguimos ahondando en su concepción cinematográfica. La diferencia básica entre la decisión de Picard y Kelvin, vuelve al planteamiento que realizábamos de comienzo. No es lo mismo que saltemos a ese universo temporal, que dicho Nexus, aparezca en nuestra realidad cotidiana como sucede en Solaris. Es decir, zambullirnos en un lapso de tiempo, difiere en gran medida que en nuestra realidad tome forma dicho fenómeno. Para distinguir ambos fenómenos podemos señalar dos tipos de situación: el momento perfecto y la pesadilla temporal. A la hora de la elaboración cinematográfica, resulta complejo encajar y componer esta segunda clasificación a diferencia de los universos temporales, que en sí mismos responden a conceptos cerrados, que como veremos pueden ser incompletos, imperfectos.

A parte de lo que sucede con el Capitán Picard, encontramos dos fenómenos espacio temporales similares en innumerables obras, en este caso atenderemos a Matrix y Pleasentville. En uno somos esclavos de una realidad virtual creada por las maquinas, en un primer momento, perfecta, pero que acaba degenerando en un profundo conflicto de proporciones cósmicas. Algo similar sucede en Pleasentville, donde los protagonistas quedan encerrados en una serie de televisión americana de los años 50, de la que conseguirán salir finalmente, a través de una revolución parecida a la de Mayo del 68.

EL MOMENTO PERFECTO

Existe un instante que quizás a muchos de vosotros habréis tenido la suerte de disfrutar, un momento en el que parece que se detiene el tiempo, pues deja de importarnos todo, viendo la realidad como una inmensidad, un continuo maravilloso, que nos envuelve e ilumina. Durante ese periodo de existencia, entra en juego la felicidad: “Cuando los hombres sean felices, ya no existirá el tiempo, porque ya no hará falta.”Existe con profunda rotundidad, en la vida de las personas, un beso, una caricia, un abrazo, una sonrisa, atemporalidad en definitiva. El reto para un cineasta es conseguir que el espectador asuma este fenómeno a lo largo del disfrute de su obra cinematográfica. Si al menos lo consigue una vez, habrá alcanzado el éxito. Ahora bien, lo complicado surge al plantearnos, ¿es posible representar este momento diegéticamente en nuestra película? Para Tarkovsky es posible, tan sólo de una manera, mediante el sabio empleo de las herramientas adecuadas, consiguiendo una puesta en escena sobrecogedora, o reveladora, de este momento. La música y el sonido, vuelven a adquirir una importancia esencial, pues en la mayoría de momentos perfectos representados cinematográficamente, está presente. Viene a la memoria, el show de Truman, cuando artificialmente, el gran hermano crea un reencuentro de Truman con su padre; también en Pleasentville, justo acto seguido a que los personajes recuperen el color perdido, etc. Muchos ejemplos, que coinciden con el clímax o no, pero que al mismo tiempo que representan la realidad, consiguen que la ficción nos envuelva en la butaca, nos emocione, nos asombre.

Continuación de | Universos temporales
Continuará con | Pesadillas temporales

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