
Un Lac (2008), de Philippe Grandieux.
Proyectada en el Cine Doré el viernes 19 de abril a las 22h, dentro de la programación los Rencontres Internationales 2009 París/Madrid/Berlín.
La acción se sitúa en un lugar indeterminado en invierno. El bosque rodea toda la acción y a sus personajes mientras que el lago que da título al filme tiene una presencia más limitada, aunque sea el medio de salida y entrada al bosque. El inmenso bosque de altos pinos rodea una casa en la que viven los personajes, principalmente dos hermanos enfrascados en una incipiente relación incestuosa, un extranjero y una figura autoritaria. Esto es lo que podemos decir de la película como espectadores vírgenes, pero es curioso que la sinopsis que ofrece la organización de Rencontres diga más que la propia película, que nada permanentemente en una deliberada ambigüedad.
Aparentemente estamos ante un cine de lo real, que pretende estar cerca de la naturaleza y de los actos físicos (especialmente los más primarios). La tensión y la amenaza se siente a lo largo de toda la película, entendiendo que la amenaza es que la protagonista se vaya y, por tanto, abandone a su hermano, el coprotagonista. Parece haber un claro intento de basar la película en la introspección, en la psique de los personajes, pero la contradicción se presenta porque los cuerpos de los personajes están dominados por lo físico, como si la única relación que les quedase con el mundo fuese la física y solo llegasen a sentir a través de lo físico, de lo tangible. En este contexto es muy extraño que el director dijese en el coloquio posterior que quería hacer una película alejada de la sicología (entiendo yo que alejada de la explicación sicologista de los personajes) porque en realidad no lo está. Otra cosa es que todos los personajes estén dotados de la misma sicología (incomunicados con el exterior, relacionados con el mundo a través de su cuerpo, empatía limitada…) y que no se nos explique el por qué de esa sicología (el pasado de los personajes). Por otra parte, para añadir confusión respecto a la ambición de realidad, el director explicó que no hay ningún sonido directo, todo está grabado enteramente en estudio.
Parece una equivocada fusión entre el vídeo-arte (o instalaciones) y el cine, siendo el propio director de la película el que ha declarado que es lo que quería hacer (Radio 3, Séptimo Vicio, 18 abril de 2009). El cine, según Grandieux, está ligado en alguna medida a la narración, al relato y a los personajes, mientras que el vídeo-arte tiende más a la experimentación, a unas imágenes ligadas a la pintura y a las formas pictóricas que evitan la subordinación a la historia. Dice Grandieux, además, que lo que le interesa es trabajar con ambas vertientes y alimentar a cada una con la otra. Es evidente que lo intenta, pero a favor del vídeo-arte y no del cine, llegando a un punto en el que la ambigüedad y la ambivalencia anulan la narración. Según él, la idea es despojar a los personajes de toda sicología para que las imágenes no estén supeditadas a la narración. Está claro que lo hace, pero no es consciente de que el imaginario del espectador no está limpio y por tanto, si no se le ofrece ninguna pauta de interpretación, tirará de sus usos narrativos -su dieta cultural en definitiva- más habituales para entender la película. La ambigüedad y la ambivalencia no solamente están en la ausencia de explicaciones a los personajes y a los hechos, si no en la permanente oscuridad -a veces penumbra que impide el visionado- y en lo incomprensible del lenguaje (un francés siempre susurrado, francamente mal pronunciado y deliberadamente mal pronunciado). Con estos mimbres no es de extrañar que un espectador -yo me incluyo y muchos de los que allí estaban también dudaban- creyese ver zoofilia donde el director solo había pensado en contacto con la naturaleza. Es el riesgo de hacer arte para uno mismo, que a lo mejor no te entienden. Lo raro es que le extrañase que los espectadores no entendiesen la película, teniendo en cuenta que más de un tercio es a oscuras y que apenas si se intuye la imagen, que el francés es solo comprensible de vez en cuando y que encima quita los subtítulos porque restaban oscuridad a la pantalla y porque en realidad no quería que los diálogos fuesen comprensibles. Eso sí, era bonita, era muy vídeo artística y mejor hubiera sido que lo hubiese sido completamente.



No puedo estar más de acuerdo contigo. Un poco menos de pedantería y algo más de narración.
si te refieres al momento en el que acaricia intesamente al caballo entiendo la duda y la crítica, pero hay que decir que el film no es incomprensible en conjunto.
Acabo de ver ‘un lac’(con subtítulos) y me ha parecido una bonita película.
Me ha parecido comprensible y sensible. Si bien en hecho de que el director decida no entrar en segun qué espacios deja demasiado vacio por rellenar.
Me gusta la manera abierta de la ‘narración’, el hecho que puedas completar tu esos claroscuros que comentas.
Quizà es en exceso esteta, plantear así un proyecto cinematogràfico es complicado (decir sin decir) pero el conjunto me parece logrado.
pregunta hardcore: que tal ‘Los materiales’ de Los Hijos?