
Laberinto:
Carretera en línea recta para poetas, magos y seres a los que aún no se les ha atrofiado la imaginación. No utilizar hilos, ni minotauros. Actualmente, son difíciles de encontrar, salen caros, y no siempre dan resultados óptimos.
Labial:
Zona pantanosa en la que se concentran los mejores y peores momentos de la vida de uno. No confundir el superior con el inferior. Puede crear malos entendidos difíciles de solucionar con un mínimo exigible de dignidad.
Laico:
Todo aquél que prefiere opios mejores, más fumables, menos tóxicos, y con menos disfraces y anillos.
Lapsus:
Instante, ínfimo, de lucidez mental.
Lección:
Consejo explicado, en forma de unidad didáctica, por alguien que ha cometido demasiados errores a alguien que no tiene ninguna culpa de ellos.
Licor:
Destilación del espíritu como reactivo bebible.
Límite:
Reacción, reaccionaria, que el propio cuerpo impone a su mente.
Línea:
Dibujo artificial que la mente realiza pensando, de antemano, qué límite le va imponer su cuerpo. Suele borrarse con agua y jabón.
Ló(gi)ca:
Construcción de un mundo surrealista en el que un tipo como Aquiles no puede alcanzar a una tortuga vieja y coja.
Lujuria:
Carne, uvas, queso, y piernas largas. Muchas piernas largas. Estado natural del hombre casado (según el gran filósofo Rubianes).



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