Editorial

Más girasoles ciegos

Escrito por

girasoles

Las noches de agosto van abriendo nuestra mirada, lúcida, a otra forma de acariciarse en una oscuridad amable, seductora, en la que no es difícil observar los detalles. La nocturnidad de los girasoles de Breton, la Maga – o Nadja – que camina sobre la punta de los pies. Es ciego aquél que no mira.

Los diccionarios cada vez son más prescindibles, más cementerios, cada vez los marcos pueden retener menos a los retratos y Sócrates queda como una huella lejana, caricaturesca, de un anciano que se deja morir, o un héroe que se envenena con sus propias convicciones. Qué más da. Vaya usted a saber.

Los polideportivos y las piscinas municipales. La ropa de lino. Sísifo en bermudas. Los girasoles que no ven durante el día porque prefieren la noche, la luna, eterna, los promenades y los viajes en bicicleta. La casa blanca y el balcón azul. El arroz. Y el vino blanco. Descubrirnos a nosotros mismos. Y cómo las rocas no siempre son condenas.

  • Comparte:
  • Facebook
  • Twitter
  • Tuenti
  • Digg

facebook:

Responder