Siempre se ha dicho que leer es transportarse a otros mundos, a otras épocas. Es el tópico y lo típico y digamos que está bien y que así es. Guy Delisle, autor de comic quebequés, ya lleva publicadas en España tres obras: Pyongyang, Shenzen y Crónicas birmanas; que seguramente habrán caído en el olvido por su condición de comic para aquellos que no pisan una tienda con superheroes colgados por el techo. Y es que nada tiene que ver con Superman ni con Batman ni con Lobezno. Por dos motivos: el estilo, el trazo y el ritmo es notablemente francés, (o sea, europeo, porque Francia parece haberse quedado con la firma de todo lo manufacturado en el continente). Y segundo, porque no hay más peligro que el de la propia vida. Ni enemigos con vestidos de licra ni piedras fosforito. El riesgo es la monotonía y el silencio, la rutina y el feeling lonely.

La recomendación es Pyongyang. Corea del Norte sale del periódico y se muestra natural y cotidiana. Con sus bien y con sus peros. Obra autobiográfica, como las otras dos, en la que Guy nos cuenta cómo se desenvolvió como supervisor de animación en una ciudad donde el silencio y el vacío son marca de la casa.
Dibujada en blanco y negro, con evidentes referencias a 1984 de George Orwell, y con una secuencia narrativa que nos hará empatizar con el protagonista desde las primeras páginas.
Una muy buena oportunidad para saber algo más de Corea del Norte.



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