Poesía

El fin del mundo III

Escrito por

Patricia, como el Prometeo de la piedra,
cuyo hígado es devorado a diario,
tiene en su corazón una aguja
clavada de forma permanente.

Crucificada en un acantilado y
con el abismo debajo de ella,
como el Cristo daliniano;

Patricia, estas olas de diez metros
que te golpean sin cesar, una tras otra…
¡Intenta quedarte media dormida
ahora que llegan algunas olas pequeñas!

Pero el mar salvaje le golpea en la cara,
la deja aturdida, perpleja, y ella bosteza y
bosteza… aunque sin tener sueño.

Patricia yace ahí, y sobre su pecho desnudo,
porque así lo mostró desde el principio,
caen ahora toneladas de recuerdos y
pensamientos que nunca más han de volver.

Y, de repente, todo le parece tan irreal,
sin embargo es real,
tan real como que afuera llueve.

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