Ni Fray Luis, ni Tovar, ni Unamuno,
pasarán tan grandemente a la historia;
nuestro Crisóstomo de la oratoria,
del mundo mundial el número uno,
por igual en el futbol y en la clase:
Pablo García, el crack del bigote,
nuestro decano y segundo Quijote,
maestro de la palabra y del pase.
El tribunal del tiempo juzgará,
su impagable humildad siempre presente;
quisiéramos que todas las clases, ojalá,
tú las dieras; todo harto diferente
sería: todos harían filosofía,
aunque para nada les serviría.

