El sabor de las cerezas

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Se conocieron cuando aún estaban en flor, pero en poco tiempo se habían convertido en las cerezas más unidas de todo el árbol.

Las dos, que formaban parte del mismo tallo, habían pasado juntas buena parte de sus vidas, sin embargo, habían madurado de forma distinta. Pues si el sabor de una era dulce, el de la otra era amargo.

La de sabor amargo padecía de una aflicción constante que la entristecía día y noche haciéndole creer que cualquier otra vida era mejor que la suya. Colgaba del árbol con hastío sintiendo que la vida en pareja se le hacía cada vez más insufrible, llegando a pensar incluso que ya no quería a su compañera. Por ello coqueteaba con la idea de librarse de ella. Si no estuviera ella, pensaba, yo podría empezar una vida nueva. Estos deseos, que ella albergaba secretamente en su interior, no entorpecían la vida diaria que tenían en común, no obstante, la hacían sufrir.

Una mañana en la que las dos cerezas brillaban rojas como nunca, un horrible pájaro se acercó a ellas y se posó en la rama donde colgaban. El animal, que no pudo resistir el aroma de la más dulce, empezó a picotearla cruelmente hasta que dejó de ella solo el hueso.

La cereza de sabor amargo, que contempló atónita el fin de su compañera, sintió  de golpe un dolor intenso. Ahora que estaba sola, podría realizar sus sueños. Sin embargo, antes de que el horrible pájaro emprendiera de nuevo el vuelo, gritó: “¡Por favor, cómeme a mí también. No soporto estar sola!”

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1 Comment

  • (por qué no puedo parar de escuchar esta canción)
    Me encantan las cerezas!

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