Muros, obstáculos, pantallas,
todo eso es lo que tú nos pones,
señora paredes de los cajones.
Aquí y allá donde te hallas,
siempre tus recuerdos patéticos,
por tu cantidad de juicios,
(y por otros mayores vicios)
analíticos, que no sintéticos.
Doña profesora ilustre doctora
María Paredes, ¡qué mala que eres!
Del desconocimiento como profesora
deberías ejercer, pues no debieres
el aula pisar, ni aún menos ejercitar,
ni por delante siquiera de la USAL pasar.

