
Película correcta y, por momentos, intensa. Muy bien interpretada y con una dirección aceptable que no corre ningún riesgo y solo parece fresca en los primeros cinco minutos de metraje. Como tantas películas bañadas en premios, te esperas una maravilla y solo te encuentras una película correcta más.
La película nos habla de muchas cosas, de la burguesía materialista, de los inicios de la independencia femenina, del machismo bien vestido con celofán de primera, del esfuerzo como única vía para alcanzar el éxito, de las estrechas normas sociales de la época y del qué dirán. Pero nos habla de pasada y en el peor de los casos necesita de un diálogo para que quede claro o, simplemente, para dejar constancia de la intencionalidad.
Con todo esto tenemos una película visualmente correcta y clásica y con una historia que pretende tocar demasiados temas, casi no se moja en ninguno y cuando lo hace no es mediante imágenes si no con diálogos obvios mil veces vistos. Hay algunos momentos intensos gracias a la excelente actuación de la protagonista, pero ahí se queda. Como el guionista se basa en una historia original que desconozco, no le despellejaré hoy; pero es el mismo que perpetró la insoportable ñoñería de Un niño grande, un tal Nick Hornby, que antes mantuvo el equilibrio en Alta fidelidad.



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