Poesía

“Siro”, rey de Castilla

Escrito por

Érase un perro a una virtud pegado,

érase el más fiel acompañante,

érase una mata de pelo abundante,

érase uno en el asustarse licenciado;

Era un Diógenes en perro convertido,

érase un asesino de las horas muertas,

por quien crecían las hierbas en las huertas,

para quien no se inventó el ladrido.

Érase un canino con estoica virtud,

érase el can de Canilandia más famoso,

paciente, adaptable y virtuoso.

Érase un Adonis de la “servitud”,

era un “Chocolatóctono” ocasional,

de Salamanca el perro mariscal.

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