
Nothing Personal es una película preciosa sobre una bonita y extraña historia de amor entre dos seres deseosos de soledad que, por un azar de la narrativa, se acaban necesitando. Ella, vagabunda, representa la soledad nómada y él, ermitaño, la sedentaria. Y terminan por convivir en el mismo espacio, a pesar de su gran diferencia; pero con fecha de caducidad, cuando él le insiste en que allí donde están nunca la encontrarán parece sentir un irrefrenable impulso por volver a desaparecer de la faz de la tierra.
La protagonista, de la que no sabemos ni el nombre, decide un buen día que está harta de su vida, por el motivo que fuese. Regala todas sus cosas y se larga casi con lo puesto y una tienda de campaña. Elige ser vagabunda. No se lanza a un viaje iniciático, sino que más bien quiere alejarse, no ser encontrada. No hace falta saber sus motivos, tampoco los de él para vivir en un lugar fijo pero casi aislado de todo contacto con los lugareños. Se llaman “tú”. Y todo esto podría parecer un soberano coñazo pero no lo es. No necesitamos diálogos interminables, ni un cursillo de “sicología de los personajes” al uso. Todo es sugerido con elegancia y queda clarísimo.
Si bien no es una película para todos los públicos y el final es algo discutible, se trata de cine con mayúsculas, de ese que consigue hablarnos con imágenes, todas bellas e hipnóticas, capaces de crear eso tan escaso y preciado que suele llamarse atmósfera. No se enrolla en interminables biografías que expliquen la lógica de las personalidades porque Urszula Antoniak, la directora debutante, tiene la aptitud para llenarlo todo con un par de pinceles muy finos, fijándose en los detalles y reduciendo las motivaciones (eso tan básico en la “sicología de los personajes” que parece siempre necesario) a sentimientos primarios. La dirección es intachable, al igual que la fotografía, el montaje, las actuaciones… Es imposible no quedar cautivado por un filme tan bien hecho (aunque el final suponga una pequeña decepción, por incoherente más que por innecesario).



me gustó mucho pero no creo que sea para tanto, aunque sí que es cierto que no es para todos los públicos