Bye byeTacheles

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Cuando pienso que sería la vida sin INTENSIDAD, me quedo en blanco, no sabría que decir. Y en el mejor de los casos me viene a la cabeza la ropa tendida que cuelga olvidada del tejado, que quizá lleva demasiados días seca, porque había estado dispersa en una nube de INTENSIDAD. Pero cuando se acaba el júbilo, la ropa vuelve bien doblada a su rincón del armario, incluso puede que acabe planchada, si los amperios vitales están bajo mínimos. Cuestión de vacíos y una moraleja, el planchado (me) deprime. Y qué más da, si no hay mal que por bien no venga. Porque sin el tira y afloja, ese afloja que tira, del maravilloso mundo de las TENSIONES no se conseguiría, por un lado, el juego de intensidades forzudas, y por otro lado, una dialéctica entre la intensidad y su ausencia que la hace ser lo que es aunque discutan a menudo. Al fin y al cabo la INTENSIDAD da la opción para llegar a ser algo más que un simple anuncio de Ariel, limpio y falso, sin TENSIONES sucias que destapen conflictos incómodos, o incluso insoportables, con el fin de superar y avanzar aunque sea dentro del repetitivo espiral.

Si la fuerza motora que incentiva la acción es reducida, las opciones de cambio disminuyen porque no hay impulso, y la posibilidad de anular el hiato entre idealidad y realidad crece, porque se acaba aceptando lo que se tiene, por falta de INTENSIDAD y, por que no decirlo también, por miedo a la TENSIÓN. Y es cuando el fin -occidental- de la historia queda anclado en puro pragmatismo de la no acción, de la no fuerza, de la no esperanza … en ese momento sólo se escuchan conversaciones sin acento Tacheles en las lavanderías, mientras la ropa sucia da vueltas sin razón, porque no pasa nada que pueda ser rescatado como algo especial.

Llegado a este punto me acuerdo del INTENSO Nietzsche, siempre incomprendido por las marujas porque era un tipo algo sucio, cochino y guarro, un perroflauta de los de ahora, pero con un bigote sofisticado de los de antes. Mal interpretado tantas veces por despistadxs voluntarixs que acaban limpiando la sucia TENSIÓN, sin acordarse de lo bonita que era de pequeña. Pasó el momento de lejías y lavadoras, es tiempo ahora de acción, de pasión, de amor, de conflicto, de tensión, de intensidad y por favor …. ¡de cambio!

¡Felices elecciones!

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