Poesía

La gran paradoja

Escrito por

María siempre quiso llegar a ser

como esas raquíticas modelos,

esqueletos andantes con pelos,

para luego intentar poder ver

a sus ídolos un poco más de cerca,

en esas películas zarrapastrosas,

haciéndose un hueco entre las famosas,

de entre todas la más falsa y puerca.

Como una pluma a pesar llegó,

y aunque otra era la cruda realidad,

otro parecer tenía por verdad,

pues no sin suerte la danza no bailó.

Pero nuestro señor le hizo un favor

y le salvó mezquina existencia,

que por pelos y desobediencia

se esfuma no sin angustia y pavor.

Ya su inapetencia pronto se convirtió

en una desenfrenada glotonería,

y al final fue el comer en demasía

lo que bajo tierra su cuerpo sepultó.

 

Y otra vez la paradoja de la vida

a otro desgraciado liquida,

y sin que nada ni nadie lo impida

el infierno ya le da la bienvenida.

 

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