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Midnight in Paris

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Después de una larga ausencia, Woody Allen aparece y nos ofrece noventa minutos maravillosos que se pasan volando, que parecen muy ligeros pero que no lo son tanto. Aparentemente sencillo de construir, casi todos lo intentan pero muy pocos consiguen aunar entretenimiento y sentimiento sin caer en los tópicos baratos y en los diálogos didácticos. Parece que no está contando nada y sin darte cuenta te lo ha contado todo y ya se está acabando la película.

Owen Wilson oficia de alter ego de Allen y no es su primer escritor que trabaja en televisión y lo deja todo por escribir una novela, por dedicarse al auténtico arte. Viaja a París con su prometida y se encuentra con los padres de ella, dos tipos que no ocultan su desprecio por la elección de su hija, que para colmo se queda embelesada con un pedante y empieza a pasar de su prometido. Hasta aquí todos los personajes son clásicamente allenianos. La cáscara de la historia es la de otras muchas películas de Woody Allen. No hay ninguna necesidad de cambiar lo que funciona bien. Pero Wilson empieza a imaginar viajes en el tiempo y pasa la noche con todos sus ídolos, desde T. S. Elliot hasta Dalí y pasando por Hemingway y Buñuel. Ahí empieza otra película, mucho más interesante, a propósito de la nostalgia por cualquier tiempo pasado. Wilson viaja a lo que él considera la época dorada de la humanidad, pero una mujer de ese tiempo le lleva a lo que ella considera la época dorada, siempre anterior e irrecuperable.

En esta ocasión Woody Allen ha optado por su vertiente optimista, porque en otras ocasiones se ha entregado al pesimismo y le han salido comedias mucho más ácidas. Posiblemente Midnight in Paris nos gusta más porque salimos del cine con una gran sonrisa en la boca, pero hay que reconocer que esta comedia está muy bien afinada, sin un solo plano de más y sin ningún diálogo mal puesto. A la altura de otras maravillas como Balas sobre Broadway o Desmontando a Harry, filmes con los que comparte el sano pitorreo de los ídolos culturales, el optimismo y algunas cosas más.

 

 

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