Opinión

Veo veo

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Que alguien pinte la chaqueta de una diputada con spray, es violencia.

Que alguien robe la cartera de un diputado, es violencia.

Que la Presidenta del Parlament de Catalunya se reembolse unos 10.834 euros mensuales, ¿no es violencia?

Que alguien okupe un espacio público, es violencia.

Que alguien se resista a las fuerzas de orden público, es violencia (ya se sabe lo violentxs que fuimos el día 27 de mayo)

Qué el honorable Felip Puig no asuma responsabilidades, te carga de mala hostia.

Que el Presidente del Gobierno cobre en época de recortes 7.665,20 euros mensuales, es violencia.

Que el Presidente del Tribunal Supremo cobre 11.824,79 euros mensuales, y lxs Magistradxs del Tribunal Supremo reciban 9.450,42 euros mensuales, sin incluir las Pagas Extraordinarias, es hurto mayor.

Que Artur Mas suba hasta un 45% el sueldo de sus cargos de confianza, después de prometer reiteradamente que reduciría el gasto presupuestario, es mucha violencia.

Que se pague a los ex presidentes un sueldo vitalicio, que puede llegar a oscilar desde un 80 a un 60 por ciento del total de su sueldo como ocurre en Catalunya – el mayor caso de fraude del Estado – ¿no es violencia?

Que la política de Defensa y su Ministerio de Guerra suponga el 13,1 por ciento de la inversión total de los Presupuestos Generales del Estado, lo que corresponde para el 2011, la cantidad de 1.074,60 millones de euros, te desarma.

Que en las últimas votaciones en Cataluña, el 44,99 por ciento se abstenga y el voto en blanco junto al nulo sumen un 5 por ciento, sin que haya una mínima reflexión de este hecho desde el poder, te indigna.

Que la coalición gobernante por mayoría en Cataluña tenga sólo el respaldo de 778.042 ciudadanxs (un 13,56 por ciento real de las 5.477.860 personas con derecho a voto), es una vergüenza.

Que se rescaten bancos y cajas con dinero público cuando son parte causante de esta crisis, engendra muchísima ira. (Siempre quedará el forro de los colchones -y la banca ética, y la nacionalización, y …-)

Y la reducción de la sexta hora, el cierre de un 50 por ciento de las urgencias en los CAP, los Borbones -que son todo un tema-, el estado “aconfesional” que sigue subvencionando a la pastoral, los incrementos del IVA, los desahucios, los 624 euros de salario mínimo, etc. etc. y mil indignados etc. más, empujan a cerrar el puño.

Que paralicemos todxs juntxs el estado como acción directa colectiva, es una buena idea. (De vez en cuando es bueno pararse para pensar)

Que pensemos organizar una HUELGA GENERAL INDEFINIDA, es una esperanza.

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