Editorial

Taller (abierto por vacaciones)

Escrito por

La con(ciencia) del absurdo y la precariedad. Sin lucros, pero con todos los ánimos, en septiembre de 2005 comenzábamos a poner sobre papel la résistance ejecutada a través de la imagen y la palabra. Desde la periferia, como centro de exportaciones. Sísifo nacía, según el primer editorial, como “una invitación, una mano tendida, un guiño, un lugar de encuentro”. Era, y ha sido durante estos seis años de vida, “una caricia. Una bofetada. Un beso”.

Hemos viajado con la roca a cuestas por ciudades y estados que jamás habíamos visitado. Hemos sido un foro en el que hacerle el boca a boca a las horas muertas, hemos jugado a la fotografía como una ruleta rusa, cantando músicas de(generadas) en paraísos artificiales, tejiendo cronopios propios y, en definitiva, dejando espacio a los silencios de nuestro delirium tremens particular.

Sísifo dejará de editarse mensualmente a partir de este número. Seis años, setenta y tres ediciones. Pero no morimos, mutamos. Nuestras miradas, y reflejos, han ido transformándose con el mundo por el que íbamos transitando. El taller tenía, dentro de sus promesas de abrirse sin compromisos ni sogas, la voluntad de ser un ágora en blanco. Únicamente poníamos los bancos – en forma de fanzine o de web – para los discursos, los lenguajes, la tertulia. Y seguiremos haciéndolo, pero sin el coto de la temporalidad. La versión online sigue siendo una fábrica (a la que estáis todos invitados) que manufactura paréntesis, rizomas. Y no descartamos – ¿cómo descartar cuando no se cree en la evidencia? – ediciones especiales, recogiendo el material que, entre todos, vayamos dibujando en la nube.

No nos despedimos. Ni ponemos énfasis en un recuento innecesario. Esto no es un balance, sino un inventario que invita a inventar nuevos trazos. Pero toca dar las gracias, a las firmas, a los colaboradores, a los lectores, a la gente de la Biblioteca M. Serra i Moret, y a todos aquellos que comparten las ganas de demostrar que los relatos nunca son unívocos. En la brecha están las únicas conclusiones, las condiciones de posibilidad. Seguimos y seguiremos deteniéndonos en todos los umbrales, porque la sorpresa es un reloj de níquel que nos reclama.

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1 Comment

  • Enhorabuena por haber estado tanto tiempo a cuestas con la roca. Lo que más me divertía eran los dibujos de Jaume. Y era estimulante la habitación de invitados.
    Ánimo para próximas aventuras.

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