The Artist

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Decir que una película es la mejor del año es arriesgarse mucho por el simple hecho de que es imposible ver todas los filmes producidos o estrenados a lo largo de un año. No digamos ya prestar atención. Así que mientras pienso en ver los miles y miles de filmes del presente año, puedo decir que The Artist es de lo mejor que he visto en muchísimo tiempo. No solo por la pericia demostrada en cada plano, por la astucia del guión y por el increíble trabajo de los actores, sino también por la originalidad del planteamiento. También hay que decir que The Artist entusiasmará en la medida en que se ame el cine.

George Valentin es una estrella del cine mudo, petulante y engreído. Pero un buen día llega el sonido y las productoras lo tiran a la basura como si se tratara de un pañuelo desechable. En realidad el problema es que él no tiene voz por mucho que lo desee. Podemos oírlo todo menos a él y por eso mismo emplea todo su dinero en producir la película muda más impresionante que alguien haya visto. Evidentemente, se arruina y la estrella pasa a ser alguien con voz, alguien que él mismo dio a conocer, Peppy Miller. La ama pero la vergüenza que siente por su discapacidad sonora le hacen alejarse de ella y refugiarse en la autocompasión. Y a pesar de todo ella le salva y le da una oportunidad que, al final, no desperdiciará. Nada que no hayamos visto miles de veces, y sin embargo nos reímos y nos disgustamos como si fuera la primera vez que nos cuentan esta historia.

Michel Hazanavicius se la juega sin echarle siquiera una ojeada al nivel de agua de la piscina y se desmarca de todo con una película muda y en blanco y negro. Y por muda se entiende la forma de hacer cine de antes del sonido, con los gestos forzados y las explicaciones pertinentes escritas. Hay una clara intención de honrar el cine de entonces, pero al mismo tiempo se añaden elementos distanciadores a sabiendas de que el espectador ha visto todo lo posterior y tiene suficientemente olvidado el mudo. El efecto final es casi mágico, porque Hazanavicius consigue que nos dé igual que todo sea previsible. Nos introducimos en la película como si fuese la primera película que hubiéramos visto, porque al final The Artist va del amor, consiguiendo equiparar el cine con una persona, puesto que George Valentin ama con la misma fuerza ambos.

 

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