A Roma con amor

Escrito por

Woody Allen tiende a repetirse, a veces más y a veces menos. Esta vez se le ha notado más de lo recomendable. A roma con amor no deja de ser una serie de cortometrajes unidos un poco de cualquier manera. En algunos es imposible no darse cuenta de que se copia a sí mismo y en otros está realmente inspirado. Todo lo que pasa en A Roma con amor podría pasar en cualquier otra parte, pero Woody Allen encuentra la financiación en Roma y ofrece una bonita postal de la ciudad. Como él mismo reconoce, se trata casi de una guía de viaje; con algunas historias a modo de entremeses.

Los minutos otorgados a Roberto Benigni, a Fabio Armiliato y a Penélope Cruz animan todo el filme y demuestran que, incluso en un mal día, Woody Allen maneja como muy pocos el arte de la comedia y el enredo. El hombre común que se vuelve famoso de la noche a la mañana porque sí, el cantante de ópera que solamente lo es bajo la ducha y la puta de lujo que conoce a toda la alta sociedad romana nos hacen reír muy a gusto. Pero los personajes de Ellen Page (que hace Mary -Diane Keaton en Manhattan-), Jesse Eisenberg (que intenta hacer de alter ego de Allen) y Alec Baldwin (que es el Bogart de Sueños de un seductor, reconvertido en arquitecto) son los arquetipos de Woody Allen -y de todos los que le han imitado- desde los años setenta, pero sin ningún envoltorio que disimule sus muy previsibles finales.

Al final nos queda una divertida comedia con algunos momentos flojos y ligeramente faltos de ritmo. Si fuese cualquier otro el que firmase la película, seguramente las críticas serían mucho más favorables. Woody Allen no cae en ningún momento en los tópicos baratos que arruinan muchas comedias. Pero sí que cae en sus propios tópicos, e inevitablemente para aquellos que conocemos bien su filmografía, ya sabemos cómo van a acabar algunas de las tramas. Aquellos que hayan visto menos películas de Allen la disfrutarán mucho más, al margen de que sea muy razonable en conjunto.

facebook:

1 Comment

Responder