Magic Mike

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Steven Soderbergh parece empeñado en tocar todos los registros con su estilo marca de la casa. En esta ocasión le sale una comedia romántica con mucha mala leche, un entretenimiento francamente recomendable. A pesar de la aparente falta de dirección fija en la historia y del batiburrillo de géneros, las tramas se van mezclando y retroalimentando a la perfección con la intención de demostrar que lo que realmente importa es el amor, por encima de todo. Magic Mike podría no parecerlo al principio, pero en el fondo es una romanticada de libro: chico encuentra chica, se enamoran pero sus diferencias les impiden estar juntos. A partir de ahí ya sabemos que deberán luchar (él contra sí mismo en este caso) para romper las barreras que les separan. El guionista deja caer los temas con mucha clase, sin recurrir en ningún momento a la brocha gorda (en esta película la tentación era obvia) y sin rehuir del toque dramático.

Mike (Chaning Tatum) conoce a Adam (Alex Pettyfer) durante un trabajito en la construcción y luego se lo encuentra a la entrada de una discoteca, donde va a encontrar clientas para el espectáculo de striptease en el que trabaja (pues cobra por un porcentaje de las entradas). Lo ve desesperado y le ofrece trabajo como ayudante, pero luego lo saca a escena para que se desnude. El jefe (Matthew McConaughey), después de ver la actuación, le da trabajo como stripper y le enseña a mover el culo. En estas entra en escena la guapísima y chapada a la antigua hermana de Adam, Brooke, de la que Mike se enamora al instante y a la que le promete cuidar de su hermano. Falla en la tarea aunque le salve el culo, y cuando Brooke le da a elegir entre ser stripper o estar con ella, él se decide y ve más claro que nunca que su trabajo no tiene nada que ver con él y que le está dejando sin autoestima, justo lo que no tiene Adam.

Como toda comedia que se precie, tiene a su secundario de lujo con, en este caso, tres escenas inolvidables. Los protagonistas están más ocupados con enamorarse y no tienen tiempo para ser graciosos. Para eso está el secundario cómico. Matthew McConaughey se sale del mapa, sobre todo porque era muy fácil caer en el ridículo y sale más que airoso, prueba de que además de tener un buen guión detrás es un buen actor. Queda la curiosidad de si un tipo así existe, aunque sólo sea en parte, porque el protagonista (Chaning Tatum) trabajó realmente como stripper y produce el filme. Alguien tan esperpéntico es inevitablemente cómico. En cualquier caso, el resto de actores están perfectos, dando un recital de naturalidad.

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1 Comment

  • Como toda comedia que se precie, tiene a su secundario de lujo con, en este caso, tres escenas inolvidables.

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