Artículos por: Jesús Díaz de Lope

Los colores de la montaña

El filme es una fábula capaz de hablar del miedo y de la sinrazón a través de la inocencia de un grupo de niños que sólo quiere jugar al fútbol, sin sentimentalismos baratos.

Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos

Zhang Yimou fabrica un western con fideos en medio de un paisaje marciano y con un tono que va desde el puro pitorreo de la primera parte hasta el humor macabro de los últimos minutos.

Midnight in Paris

Después de una larga ausencia, Woody Allen aparece y nos ofrece noventa minutos maravillosos que se pasan volando, que parecen muy ligeros pero que no lo son tanto.

Miss Tacuarembó

Miss Tacuarembó es un filme inclasificable, una parodia intencionadamente grotesca con musical incluido de regalo, una especie de versión excéntrica de todas las películas a propósito de sueños inalcanzables que finalmente fueron posibles.

Tournée

El espectáculo visual, las excelentes actuaciones, la música y todo lo demás hacen que el metraje se pase volando, a pesar de que no es más que un pedazo de vida, una especie de foto fija de un momento en la vida de un grupo de personas

The Company Men

Si hacemos caso al mensaje de The Company Men, el problema no es el sistema, sino sus gestores. Y al final todo vuelve a su orden, basado en un bonito darwinismo social. Los débiles que no aguantan se suicidan y los fuertes inician un nuevo camino.

Carlos

Carlos no es un biopic a secas, sino más bien una afinada mezcla de géneros, desde el documental a la biografía y complementando con la ficción más imaginativa, todo ello para retratar un mundo y un momento muy concretos, bajo el punto de vista de la estrella del terror.

Happy Thank You More Please

No es una gran película, es cierto, pero sí sabe conectar con una generación en tierra de nadie, que no quiere crecer porque intuye que lo que está por venir es incluso peor.

El último verano

Si esta película la hubiese filmado cualquier jovenzuelo con ganas de llamar la atención le hubiesen llovido los palos por todas partes. Pero es que este trabajo lo firma un tal Rivette.