Subject: Tenis
Esta niña tiene manos de pianista –le dijo una vecina a mamá cuando apenas tenía siete años. Aquella frase me costó varios años de solfeo e instrumento que acabaron por confirmar que la presunta pianista no iba más allá de mis nudillos..
Muchacha, tú lo que tienes es pie de atleta –me dijo el médico al que acudí alertado por un insufrible picor entre los dedos. Aquel prometedor diagnóstico me animó a inscribirme en un polideportivo y en una media maratón. El flato y la lipotimia que me sobrevinieron en el tercer kilómetro me demostraron que de atleta sólo tengo un pie; concretamente el izquierdo. Cabeza de chorlito –me espeta mi marido al recordarlo; para esas cosas tiene memoria de elefante.
Años después un traumatólogo con vista de lince me aseguró que tenía codo de tenista. Durante meses he intentado emular a Kournikova con muy poco éxito. No empuño, según mi entrenador, como debo la raqueta. Tienes manos de pianista –me dice mirándome desilusionado los dedos.
Lo peor, con diferencia, es que tengo –no se lo van a creer- piel de naranja.
En fin.
Muchacha, tú lo que tienes es pie de atleta –me dijo el médico al que acudí alertado por un insufrible picor entre los dedos. Aquel prometedor diagnóstico me animó a inscribirme en un polideportivo y en una media maratón. El flato y la lipotimia que me sobrevinieron en el tercer kilómetro me demostraron que de atleta sólo tengo un pie; concretamente el izquierdo. Cabeza de chorlito –me espeta mi marido al recordarlo; para esas cosas tiene memoria de elefante.
Años después un traumatólogo con vista de lince me aseguró que tenía codo de tenista. Durante meses he intentado emular a Kournikova con muy poco éxito. No empuño, según mi entrenador, como debo la raqueta. Tienes manos de pianista –me dice mirándome desilusionado los dedos.
Lo peor, con diferencia, es que tengo –no se lo van a creer- piel de naranja.
En fin.

Aster Navas
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