Subject: EL DESAPARECIDO
No me busques en Navidad, porque no estoy.
Me fui a recorrer el mundo en busca de mis hermanos,
en busca de la huella de mis hermanas y hermanos
que agonizan en su miseria,
en tu miseria,
en la miseria de todos.
No me busques en el Pesebre
confortable, hecho de paja fresca,
a imagen y semejanza
de la familia perfecta,
de la perfecta luz que baña
mis ojos que no lloran,
mis manos que no sangran,
mi piel perfectamente
luminosa de esmaltes y
magulladuras blancas.
Me fui sobre el asfalto
y la tierra, entre el hierro
y las agónicas selvas
en busca de mí mismo
en la mirada y la piel
dolorida de otros.
No me busques,
no me encuentres,
si ha de saber a mieles
y dulzura tu noche buena;
si tu cena no es la útima cena,
si tu vino no es el anuncio
de una agonía venidera
en manos del mundo asesino
que mata cada boca
que en silencio o en el grito
día a día lo denuncia y lo condena.
Si tu pan ha de saber
a blanda estirpe de los dioses
que se inmolan para
los que sueñan más allá
de esta tierra.
No me busques en Navidad, porque no estoy.
Me hundí en la negra noche
de los que sufren
sin pausas ni respiros,
sin festejos,
sin estrellas.
Me fui a recorrer el mundo en busca de mis hermanos,
en busca de la huella de mis hermanas y hermanos
que agonizan en su miseria,
en tu miseria,
en la miseria de todos.
No me busques en el Pesebre
confortable, hecho de paja fresca,
a imagen y semejanza
de la familia perfecta,
de la perfecta luz que baña
mis ojos que no lloran,
mis manos que no sangran,
mi piel perfectamente
luminosa de esmaltes y
magulladuras blancas.
Me fui sobre el asfalto
y la tierra, entre el hierro
y las agónicas selvas
en busca de mí mismo
en la mirada y la piel
dolorida de otros.
No me busques,
no me encuentres,
si ha de saber a mieles
y dulzura tu noche buena;
si tu cena no es la útima cena,
si tu vino no es el anuncio
de una agonía venidera
en manos del mundo asesino
que mata cada boca
que en silencio o en el grito
día a día lo denuncia y lo condena.
Si tu pan ha de saber
a blanda estirpe de los dioses
que se inmolan para
los que sueñan más allá
de esta tierra.
No me busques en Navidad, porque no estoy.
Me hundí en la negra noche
de los que sufren
sin pausas ni respiros,
sin festejos,
sin estrellas.

Horacio Lobos Luna
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