… cómo dos días con sus noches, dos universos de tristeza, redujeron mis labios,
mis brazos, mi cintura, la algarabía de mis pájaros para a callarlos y entreabrir el olvido;
no estaba mi corazón conmigo sino todos los golpes y equipajes vacíos, la herrumbre,
la desesperación de un alba sin vestido y yendo ciegos y despiadados
por mi sangre;
… [...]
Tercera eternida
Escribir
La pulsión de escribir me trae a ti
hoja virginal que anhelas a tu amado,
Virginidad perdida cuando las palabras,
fluyendo en mi cabeza
como río de sangre que regala vida,
introduzco sobre tu ser.
Ya has dejado de ser como eras.
Manel Hernández.
Días extraños
124-LA ALMOHADA
En la almohada,
tu cuello bajo el hacha
del desencanto.
123-LA VERDAD
“No estás solo”
Dicen ellos, que no ven.
Sabes la verdad.
122-TU BUSQUEDA
En tu búsqueda,
enfermo de soledad,
perdí la razón.
121-VENENO
Dulce el veneno,
que te mata en silencio,
mientras la besas.
120-EL RÍO
Cambia tu mente,
el río de los días.
Te veré en el mar.
119-TORMENTA
Nubes de tormenta.
¿Qué traéis hacia el presente,
tras el horizonte?
118-RESPIRAR
Respiro y sueño.
No sé [...]
Infancia
Cómo nace de ti
toda la violencia
Cómo tu cuerpo tan blanco
es la patria del horror
cómo hace de tus manos
rojas
de inocencia
de tus filos
impolutos
.
.
un revólver caliente
.
.
.
Sólo de ese vientre menudo
nace la crueldad
enorme
como una bestia
de ojos claros
como dientes
que despierta
gritando
en el suelo
.
.
Una niña
que duerme y llora
al final del día
después de todos los asesinatos
duerme y despierta las legañas
a la luz
y sonríe
y [...]
En el sur del mundo
Que fenómeno indicado que era tan terrible, y fiero
Que no tenia primero orejas al parecer,
Y a la hora de nacer dio un balido de ternero.,
La matrona que asistió, a la madre del muchacho
De ver al niño con cachos, ¡dijo casi se murió!.
La matrona lo oculto, para no asustar, a la madre
Luego vino la comadre, la [...]
Una paraula
Una paraula
és com una peça de roba
deixar que més
d’una paraula s´escapi
seria com fer un estriptis
però àdhuc més perillós.
Maisa Sally-Anna.
Nuestros besos ya no morirán
… no,
nuestros besos ya no morirán;
… de las tardes quemadas
no quedó más que oliente ceniza, más que oliente pobreza,
y, entre toda la angustia, yo recuerdo tus labios, amor,
porque nuestros labios aún servían para algo;
… era
cuando día a día
nos temblaban repletos de heroísmo y tristeza,
pues nuestros besos eran lo que no querían llevarse:
el dolor;
[... nos besábamos [...]
Contigo
La próxima vez que estemos juntos, tomémonos una noche libre: sólo para nosotros, sin prisas ni ningún plan especial. Llévame a un Starbucks y deja que me ponga nerviosa cuando nos atiendan y yo aún no haya decidido qué tomar.
No pidas por mí aunque te lo sugiera. Al final seré capaz de darme cuenta de [...]


