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	<title>Sísifo &#187; Prosa</title>
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	<description>Letra e Imagen</description>
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		<title>El Premio</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 09:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iván Humanes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Hará unos años del premio, después de una interminable espera en la mesa de los finalistas anunciaron el nombre. A las cuatro y media de la tarde me dieron el cheque y me entregaron el diploma...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3559" class="wp-caption aligncenter" style="width: 690px"><img class="size-large wp-image-3559" title="al_Ilustracion_susana" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2011/12/al_Ilustracion_susana-680x906.jpg" alt="" width="680" height="906" /><p class="wp-caption-text">Grito de sombra, de Susana Pozo. Tinta y acrílico sobre papel.</p></div>
<p>Hará unos años del premio, después de una interminable espera en la mesa de los finalistas anunciaron el nombre. A las cuatro y media de la tarde me dieron el cheque y me entregaron el diploma. A mi regreso del estrado, después del discurso habitual, me senté de nuevo en la mesa. Las luces del techo eran blancas y resaltaban la elegancia y sobriedad de los manteles negros. Los comensales se movían arrastrando los pies. Las copas hacían un clic agudo y molesto al chocar.</p>
<p>-Ya tiene usted la migala –me dijo la joven del vestido negro.</p>
<p>No comprendí. Éramos seis los finalistas sentados en la misma mesa. Pareció que nadie adivinó el sentido de la afirmación y me miraron a la vez, esperando la réplica ingeniosa. Guardé el cheque en la americana. Plegué el diploma en cuatro partes y lo puse debajo del plato.</p>
<p>-La migala de Arreola… –explicó la joven enseñando todos los dientes-. La amenaza total, la máxima dosis de terror –siguió-, ¿conoce usted al mexicano Juan José Arreola?</p>
<p>Me costaba decir algo. Miré a mi derecha y dormitaba un hombre mayor, calvo, con gafas, apoyando la cara en su mano. Se había ensuciado su bigote con la nata del postre. A su lado un joven con el peinado engominado parecía querer palmotearle. Pero reprimía el impulso y le tiraba minúsculas migas de pan a la calva. Con ello procuraba contentar a las dos mujeres que había en la mesa. Ellas reían tapándose la boca con las manos y dando pequeños saltitos en sus sillas, aunque no olvidaban la pregunta lanzada. Eran escritoras. Habían quedado a las puertas del premio. Les interesaba conocer el nivel de todo un primer premio. Me dije que debía hacer un esfuerzo y pronunciar alguna palabra, recomponer la figura y mostrarme como el ganador. Al menos llevar a la sobremesa algo de espíritu.</p>
<p>-Parece que el otro se ha ido, ha salido corriendo al escuchar su nombre –me dijo la otra mujer tomándome la vez, pálida como una estatua y con los ojos muy abiertos.</p>
<p>-Su candidatura ha sido un tiro al aire –comentó el joven haciendo el gesto de cargar una escopeta y simulando el tiro con la boca.</p>
<p>A mi izquierda no había nadie. Una silla vacía y una servilleta con un nudo. Los cubiertos abandonados encima del plato. No dije nada. Podría haber hecho algún comentario pero me dio por pensar en el ausente. Apenas le recordaba. Había estado a mi lado durante la comida. Pero no le recordaba. Unas manos largas. Unas mangas de camisa rígidas. No mucho más. Los camareros continuaban con su movimiento incansable y desde las otras mesas algunos comensales señalaban a la nuestra. Elevaban sus copas y tuve que hacer en un par de ocasiones lo mismo, en correspondencia al acto. De alguna forma yo era un intelectual. Eso me trajo el recuerdo del arrebato en los primeros premios. Esa locura contenida y sin esfuerzo, canalizada en un saber hacer pasmoso y seguro. Ese celebrar con la copa en alto y con un discurso improvisado. La cabeza bien arriba.</p>
<p>-En el cuento de Arreola el protagonista compra una migala, una repulsiva migala, sabiendo de antemano que es la esencia del terror, pero al final se quedan solos los dos, sin mujer de por medio, migala y protagonista son los únicos que pueden hacerse compañía –contaba la joven.</p>
<p>-¿Qué es una migala? –preguntó la mujer pálida.</p>
<p>El joven representó una araña con los dedos de su mano y la hizo pasear de un lado a otro de la mesa hasta sostenerla cerca de la cabeza del hombre mayor. Sus dedos afilados daban arcadas al moverse. Tanta actividad llegó a saturarme, y me distraje mirando por los ventanales de la sala. Amplios acristalados que daban al jardín, donde llovía sin parar. Un jardín repleto de parterres de flores rectangulares con un diseño formal, ordenado al milímetro. En el centro de la mesa había flores de esos parterres. El joven engominado seguía con su entretenimiento y cogía algunas de esas flores y las ponía dentro de la copa de vino del hombre mayor. Ellas le acompañaban en la broma. En esas creí ver encima de la mesa un charco de sangre. Pareció que la joven del vestido negro también se alertó; pero era tan solo el derrame de algo de vino del finalista ausente. La consecuencia del cansancio de la jornada. No le presté más atención. Unos comensales habían apostado por acercarse al ganador y comenzaban a rodearme y a hacerse fotos conmigo. Me felicitaron. Tuve que estrechar sus manos, dar besos, y me convencieron ir a la sala privada. Acepté con una mueca de indiferencia. Los finalistas no perdieron la oportunidad de exhibirse y me acompañaron. Allí se encontraba reunido el jurado, conversando animadamente y de pie, mientras los camareros pasaban con algunos dulces y licores en sus bandejas. Miré atrás y comprobé que me seguía de cerca la mujer del vestido negro. Se puso a mi lado y el presidente del jurado nos recibió a los dos. El resto de los invitados eran espectadores del encuentro.</p>
<p>-Qué bien tenerle aquí –dijo-, ¿cómo pudo construir un cuento con tanta fuerza? – me preguntó mientras cogía mi mano y la agitaba con fuerza en el saludo.</p>
<p>-… es extraño que ustedes no sepan cómo se hace –dijo de broma la joven del vestido negro.</p>
<p>Ni tan siquiera pude pronunciar alguna palabra. Vi que esa sala privada también tenía amplios ventanales, y que seguía la lluvia. El tedio le podía a la habilidad social. Deseé estar afuera. Sin embargo el jardín parecía lejano, improbable. Mejor no pensar en nada. Y sin más se apagaron las luces. Se escuchó un chasquido encima de nuestras cabezas y la sala quedó a oscuras. Apenas podía intuirse nada allá dentro. La luz de los ventanales era engullida por la densidad de la negrura de la sala. En la repentina penumbra noté unos labios en el cuello, unas manos que avanzaban por la espalda, un abrazo que me apretó el cuerpo con una fuerza irritante.</p>
<p>-Se apagaron las luces –confirmó la evidencia el presidente del jurado. Y un ¡oh! general se escuchó al adivinar unos mecheros que encendieron los camareros.</p>
<p>El aliento húmedo se abría paso. Las pestañas contra mis pómulos. Una lengua molesta escarbaba en el cuello. Intenté reaccionar a tiempo, moverme y expulsar la intromisión, pero fue imposible contrarrestar el ataque. De poco sirvió tensar los hombros y desplazarme a un lado. Aunque la llama de los encendedores consiguió apaciguar el acto, calmar la embestida, pese a no iluminar lo suficiente. La retirada se produjo con lentitud. Había un regocijo cruel en esa conquista de mi cuerpo. Resignado esperé a que finalizase, el encenderse de las luces blancas de la sala. Cuando sucedió los invitados aplaudieron y los camareros continuaron con su desplazamiento en diagonal, como si no hubiese sucedido nada. El presidente del jurado esperaba la respuesta con interés en la misma posición.</p>
<p>-Cuéntenos cómo lo hizo –volvió a decirme.</p>
<p>La joven del vestido negro me miraba embriagada.</p>
<p>-Fue como un desgarro –dije.</p>
<p>Se rieron de buena gana con la ocurrencia. Y propusieron un brindis por el ganador. La joven hizo un gesto de desagrado pero acabó participando.</p>
<p>-Brindemos por la migala –dijo.</p>
<p>No la entendieron. Pero apuraron afanosos sus copas. Ella clavaba sus ojos en mis manos temblorosas. Lo natural hubiera sido que la descubriera delante de todos. No lo hice. Y creí adivinar un movimiento excitante en su frente. Como si una de las venas corriera de un lado a otro, moviéndose de aquí para allá. Y, más tarde, ese movimiento lo creí repetido en sus brazos, por su cuello, por su nuca descubierta. Como si un insecto en constante y eléctrico desplazamiento se recrease recorriendo su cuerpo. Sí, un cuerpo pequeño pero proporcionado, con unas piernas delgadas pero firmes si el observador no prestaba la atención suficiente. Me sonrió. Adiviné en esa sonrisa el fin del juego. Pero sus labios ya se habían convertido para mí en un pico sucio. Era una finalista flacucha, infeliz, un engaño. Los otros dos se acercaron, conversaron con ella y se fueron.</p>
<p>-Vamos a fumar afuera –me susurró al oído el joven antes de irse.</p>
<p>Y los tres corrieron a la mesa a por su tabaco. El presidente del jurado continuaba hablándome y yo me asomaba a la puerta de la sala y veía a los tres sortear a los camareros. Reían como pájaros. El joven se entretenía persiguiéndolas alrededor de la mesa. Después les pasó el brazo por los hombros y salieron al jardín. El hombre calvo continuaba con sus cabezadas, ajeno a todo. Una vez afuera vinieron cerca del acristalado de nuestra sala. Formaban un grupito precario pero buscaban no sentirse solos. Se asomaban al cristal. Intentaban ver qué sucedía en nuestra reunión. Señalaban sin cautela. Recibí con gusto una copa de vino. Con ellos afuera, en cierto modo, me liberaba de la presión, y me animé y dije algunas palabras que fueron recibidas con aplausos. Me sorprendí al causar una afectación tan profunda con unos razonamientos tan corrientes. Acabé con el cuerpo recostado en la pared y la copa en la mano, seguro de mí mismo, hablando con unos y otros. Me engañaba. Estaba ansioso por llegar al final. La reunión se apagaba lentamente y los tres finalistas llegaron empapados, poco antes de la despedida.</p>
<p>-En el fondo sabía que podía confiar en usted –me dijo el presidente antes de abandonar con su esposa el recinto, estrechándome la mano con furor, satisfecho por la elección.</p>
<p>Los últimos comensales me rodearon y solté algunas frases ingeniosas, trabajadas en casa para estos actos. Los camareros recogían las mesas y ya se escuchaba cómo hablaban entre ellos. Me aseguré de que el cheque estuviese en mi americana y palpé en mi bolsillo varias veces, entre despedida y despedida. El joven engominado se fue rápido. Me dio la impresión de que se marchaba enojado. Nos despedimos con un movimiento de cabeza y salió rápido de la sala, sin intercambiar palabra con sus compañeras. La mujer pálida me felicitó por primera vez desde el premio y me dio dos besos sonoros con sus labios cerosos. La joven de negro prefirió el saludo serio y le di la mano, lejano y frío. No nos dijimos nada. Ellas dos se fueron juntas.</p>
<p>Quise quedarme un rato más y me senté en la mesa, al lado del hombre calvo, que continuaba en su sueño. Apuré la copa. Los camareros nos echaban. Tuve que despertarle. Se limpió con un pañuelo el bigote. Los dos salimos del centro de convenciones y seguía la lluvia. Está muy oscuro para andar, pensé. Y ahí comenzó el dolor de cabeza. Era un aguijonazo firme, intenso. Más tarde se transformó un corretear frenético. El dolor iba de un lado a otro, persistente. Él estaba muy molesto. No podía creerse perdedor. Me confesó que había dedicado años a su relato. Difícilmente podía concentrarme en sus quejas, pero intenté consolarle. Nos acompañamos un buen rato. No nos detuvimos en ningún momento. Preferí no contarle nada más.</p>
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		<title>La variable</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 13:46:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iván Humanes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacamos]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Un escarabajo boca arriba mueve sus patas, y él lo toca con el bolígrafo, y prefiere no girarlo porque quiere que conserve su apariencia de caminar por el cielo azul...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3521" class="wp-caption alignright" style="width: 350px"><img class="size-medium wp-image-3521" title="tumblr_ltc2cuNCfq1r554v0" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2011/11/tumblr_ltc2cuNCfq1r554v0-340x439.jpg" alt="" width="340" height="439" /><p class="wp-caption-text">&#39;El observatorio&#39;, collage de Daniel Madrid</p></div>
<p>Un escarabajo boca arriba mueve sus patas, y él lo toca con el bolígrafo, y prefiere no girarlo porque quiere que conserve su apariencia de caminar por el cielo azul, y decide salir del jardín y volver al despacho donde están sus libros, y luego subir los peldaños de la escalera dejando atrás el salón con las cortinas rojas y la mesa con sus platos y las dos copas de vino vacías, todo ello para anotar que la naturaleza es azar cuando no puede identificarse la causa y que la causa del escarabajo boca arriba es pura confusión, como lo es el hombre, matiza, porque la situación del objeto depende del que mira, tal y como le sucede al gato de Schrödinger en la caja en la que el que observa modifica el estado del gato, y ahora está vivo y ahora muerto, y lo piensa sentado con una taza de café en la mano pese a que el café ya está frío, porque era café de mañana y ahora ya es tarde de verano, y en esas decide ir a lavarse las manos, y vuelve a su sillón negro y tiene la ocurrencia de que Dios es un gran pájaro, un faisán que va dando y quitando, y lanza los dados provocando la estadística, y así está durante casi dos horas anotando en su cuaderno las probabilidades hasta que coge un libro de Everett de la librería sin caber de asombro porque ha tomado ese libro como quien agarra un boleto de lotería ganador, y lee sobre los múltiples universos que vienen a ser universos paralelos donde desde un punto un hecho se ramifica en variables, todo descuidado a la eventualidad, y describe en su cuaderno los acontecimientos de su vida que llega a recordar teniendo el cuidado de trazar bastantes flechas para cada uno de ellos, y luego imaginar otras derivaciones posibles que se hubiesen dado, y así elegir y no quedarse anclado en el acontecimiento único que va en línea recta porque esa es una línea odiosa que acaba por ser un resumen cruel del azar, y eso lo madura mientras se asoma a la ventana que hay frente a su mesa y coge los prismáticos para ver si el escarabajo continúa dándole a la carrera, y no logra situar al bicho en el jardín pese a realizar un rastreo cuidadoso hasta que decide dejar los prismáticos a un lado y se quita las gafas y se masajea la frente, y en un arrebato le viene el recuerdo ruinoso de lo sucedido hace unas horas, tan solo unas horas, la ruptura del universo rectilíneo, y que se resume en que A –que es él- conoce a B – que es ella- en la facultad, y B acepta acudir a E –que es su casa, la casa de A- tras la estrategia desplegada, y acude hoy mismo, hoy, hace unas horas, y así hablan de los encuentros accidentales que bien podrían ser la tesis de B para que A acepte su contratación como becaria, y B le aconseja a A que pare porque está demasiado impaciente, sexualmente impaciente le matiza, y A se enoja, y B quiere salir de allí, y A que procura calmar su furia contemplando el cuadro de encima de la chimenea, y B que corre a la puerta y A que corre detrás de ella, y A que no la alcanza y se cae porque siempre fue un profesor muy torpe, y luego B alejándose por el camino, y como resultado A que ha perdido a B y hasta ahí todo más o menos correcto y punto y final y se acabó, pero la verdad es que no hubo punto y final rotundo y no lo hubo porque inmediatamente en la casa de al lado C –que es el otro, la variable- con su suéter de marca y cabello engominado sale a ver qué sucede, y B ya es un punto diminuto en el camino, y A le dice que no sucede nada y que no se preocupe, y sin más B –ella, sin más- que saca la cabeza por la puerta de la casa de C, y luego su bello cuerpo, y también pregunta y sale al porche como si hubiese estado desde hace siglos en esa casa, y C y B fuesen marido y mujer, y C le da la mano con cariño a B y un niño se asoma por una de las ventanas como resultado del confort de ese hogar, y es entonces ahí donde se justifica la necesidad de cambiar los acontecimientos y ser justo con la línea y eso pasa por suprimir la variable del universo múltiple que ha explotado en las narices, y el azar en la vida y la multiplicación de los mundos y aplicar mano y palo al hecho de la casualidad sin quedar nada más que embestir de frente para conquistar la confusión y golpear a C con la fuerza de cien leñadores, si bien eso lo piensa ahora en el despacho mirando al jardín y en la seguridad de la casa y concluyendo que como mucho acabar con la repugnancia del escarabajo y plaf, y el escarabajo debajo de la suela, una mancha marrón no más, y así aplastar definitivamente a ese insecto que tanto le recuerda a sí mismo, dar otra variable a la azarosa vida del escarabajo, inesperada para el mundo de ese coleóptero concreto, y pisotear así al inútil profesor que estudia el azar, al asqueroso insecto que siempre fue.</p>
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		<title>Demà</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Dec 2010 09:43:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adolfo Martín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Avui volia estudiar. Ho juro. M&#8217;havia mentalitzat. Ho tenia tot a punt, tot preparat. Feia una setmana que no em mirava res, però això havia d&#8217;acabar. Avui havia d&#8217;anar per feina i posar-m&#8217;hi de veres. A poc a poc, avançar cap a la sortida de la mala vida de l&#8217;estudiant pobre. Vint-i-cint anys i encara a primer. Treballar i estudiar. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Avui volia estudiar. Ho juro. M&#8217;havia mentalitzat. Ho tenia tot a punt, tot preparat. Feia una setmana que no em mirava res, però això havia d&#8217;acabar. Avui havia d&#8217;anar per feina i posar-m&#8217;hi de veres. A poc a poc, avançar cap a la sortida de la mala vida de l&#8217;estudiant pobre. Vint-i-cint anys i encara a primer. Treballar i estudiar. Sovint, els meus companys, que només estudien, comenten que van de cul, que estan esgotats, que no poden més. Els hi rebentaria el cap contra terra. Cada vegada que algun d&#8217;ells em diu que està atrafegat amb alguna assignatura, li arrencaria la llengua amb unes tenalles roents i després faria que se la mengés. Primer li arrencaria les ungles.</p>
<p>Estic fart. El sistema conspira contra mi en una espiral de dificultats administratives i financeres sense fi, i ningú ha pensat en la gent que es troba a la meva situació. Òstia quina merda! Quants en portes tu? Jo ja en porto quatre. Antonio! Un altre Whisky!. Demà estudiaré. Ho juro.</p>
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		<title>Diccionario prescindible: Z</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 18:57:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Zebra: Animal africano frente al que cualquier coche debe frenar./ Zepelín: Supositorio gigante que vuela. / Zigzag: Línea recta del ebrio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1800" title="zepetlin" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2010/05/zepetlin.jpg" alt="" width="450" height="241" /></p>
<p>Zafo:</p>
<p>Libre, como una poeta griega.</p>
<p>Zalamero:</p>
<p>El que da abrazos de azúcar de feria.</p>
<p>Zanahoria:</p>
<p>Micrófono del conejo.</p>
<p>Zapato:</p>
<p>Traje del pie.</p>
<p>Zebra:</p>
<p>Animal africano frente al que cualquier coche debe frenar.</p>
<blockquote><p>Zepelín:</p>
<p>Supositorio gigante que vuela.</p></blockquote>
<p>Zigzag:</p>
<p>Línea recta del ebrio.</p>
<p>Zodíaco:</p>
<p>Zoológico del espacio.</p>
<p>Zum:</p>
<p>Aparato que tiene el objetivo de avanzar rápidamente.</p>
<p>Zumo:</p>
<p>Bebida por el que el ser humano es capaz de exprimir, sin compasión, a casi cualquier fruta o vegetal mediante diversos aparatos de tortura.</p>
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		<title>Diccionario prescindible: Y</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 18:31:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[York: Tipo de jamón con cierto regusto aristocrático. / Yoyó: Rueda que funciona como una marioneta. / Yuan: Apóstol chino.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="345" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/MDZw7CGpfss&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="345" src="http://www.youtube.com/v/MDZw7CGpfss&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Yacer:</p>
<p>Antónimo del nacer.</p>
<p>Yema:</p>
<p>Ojo del huevo frito.</p>
<p>Yeso:</p>
<p>Escultura que, simplemente, ha de ser modelada por el artista.</p>
<p>Yeyé:</p>
<p>Chica de faldas alegres y desenfadadas.</p>
<p>Yoga:</p>
<p>Deporte en cámara lenta.</p>
<p>York:</p>
<p>Tipo de jamón con cierto regusto aristocrático.</p>
<blockquote><p>Yoyó:</p>
<p>Rueda que funciona como una marioneta.</p></blockquote>
<p>Yuan:</p>
<p>Apóstol chino.</p>
<p>Yuxtaposición:</p>
<p>Ciencia por la que se realizan bocadillos mixtos.</p>
<p>Yuyo:</p>
<p>Mala hierba que produce yuyu.</p>
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		<title>Diccionario prescindible: X</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 18:16:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Xilema: Tejido de las plantas vasculares, que anuncia una disyuntiva. / Xilófago: Insecto con nombre de tumba. / Xilofón: Familia del piano que se toca con bastoncillos para los oídos de gran tamaño.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1795" title="Ksylofon" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2010/05/Ksylofon.jpeg" alt="" width="450" height="174" /></p>
<p>Xeca:</p>
<p>Pan de la Bohemia.</p>
<p>Xenofobia:</p>
<p>El odio que algunos ven en el extranjero que encuentran frente el espejo.</p>
<p>Xenón:</p>
<p>Elemento químico con problemas de gases.</p>
<p>Xerografía:</p>
<p>Echarle un polvo al arte.</p>
<p>Xilema:</p>
<p>Tejido de las plantas vasculares, que anuncia una disyuntiva.</p>
<p>Xilófago:</p>
<p>Insecto con nombre de tumba.</p>
<blockquote><p>Xilofón:</p>
<p>Familia del piano que se toca con bastoncillos para los oídos de gran tamaño.</p></blockquote>
<p>Xola:</p>
<p>Pajarraca, hembra del pavo, que suele masticar chicle y llevar pendientes de aros.</p>
<p>Xolo:</p>
<p>Pajarraco, con coche de vidrios tintados y cruces de oro.</p>
<p>XXL:</p>
<p>Tamaño extra grande, en formato de siglo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Diccionario prescindible: W</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 17:42:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Waterpolo: Fútbol en pecera./Wagneriano:Partidarios de un Wagner que Richard Wagner no seguía./
Watt: Electricidad que te lleva a  Julio en un segundo, estés en el mes que estés.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1792" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-1792" title="WaterPolo" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2010/05/WaterPolo.jpg" alt="" width="450" height="271" /><p class="wp-caption-text">Foto: Wikipedia</p></div>
<blockquote><p>Waterpolo:</p>
<p>Fútbol en pecera.</p></blockquote>
<p>Wagneriano:</p>
<p>Partidarios de un Wagner que Richard Wagner no seguía.</p>
<p>Watt:</p>
<p>Electricidad que te lleva a  Julio en un segundo, estés en el mes que estés.</p>
<p>WC:</p>
<p>Habitación con una canasta en el suelo. Su suele levantar la tapa antes de intentar el triple.</p>
<p>Web:</p>
<p>Libreta sin espirales.</p>
<p>Wélter:</p>
<p>Un boxeador que no se hace demasiado el pesado.</p>
<p>Whisky:</p>
<p>Orina deliciosa.</p>
<p>Wincha:</p>
<p>Laurel de ropa, para ganadoras del día a día.</p>
<p>Windsurf:</p>
<p>Deporte creado por Moisés en el Mar Rojo.</p>
<p>Wolframio:</p>
<p>Metal con nombre de músico clásico.</p>
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		<title>Diccionario prescindible: V</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 17:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Ventrílocuo: Dicho de una persona que simula discursos ajenos para decir lo que piensa./ Versátil: Dícese de aquél que saca de sus casillas a algunos por no encajar en ninguna casilla ajena. / Vid-ente: Que se gana la vida inventando entes...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1789" title="bola-cristal" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2010/05/bola-cristal.jpg" alt="" width="448" height="299" /></p>
<p>Vacío:</p>
<p>Efecto íntimo después del portazo de despedida.</p>
<p>Vago:</p>
<p>Oficio mal pagado.</p>
<p>Vaho:</p>
<p>Microclima generado gracias al movimiento interior de algunas habitaciones.</p>
<p>Valeriana:</p>
<p>Señora que se ha hecho muy famosa por su tranquilidad.</p>
<p>Velcro:</p>
<p>Amor entre dos tejidos.</p>
<p>Veneno:</p>
<p>Licor del rencor.</p>
<p>Ventana:</p>
<p>Nariz de la casa.</p>
<p>Ventrílocuo:</p>
<p>Dicho de una persona que simula discursos ajenos para decir lo que piensa.</p>
<p>Versátil:</p>
<p>Dícese de aquél que saca de sus casillas a algunos por no encajar en ninguna casilla ajena.</p>
<blockquote><p>Vid-ente:</p>
<p>Que se gana la vida inventando entes.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Diccionario prescindible: U</title>
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		<pubDate>Sat, 01 May 2010 16:50:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Albert Lladó</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Ubicuidad: En la Antigüedad, cualidad de Dios. En la actualidad, necesidad del mileurista. / Ucronía: Jugar a los castillos de naipes, sin naipes. / Unánime: Principio activo para comenzar a sospechar de alguna cosa o idea.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1786" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-1786" title="MontserratMonastery01" src="http://sisifo.es/wp-content/uploads/2010/05/MontserratMonastery01.jpg" alt="" width="450" height="194" /><p class="wp-caption-text">Foto: Wikipedia</p></div>
<p>Ubicuidad:</p>
<p>En la Antigüedad, cualidad de Dios. En la actualidad, necesidad del mileurista.</p>
<p>Ucronía:</p>
<p>Jugar a los castillos de naipes, sin naipes.</p>
<p>Unánime:</p>
<p>Principio activo para comenzar a sospechar de alguna cosa o idea.</p>
<p>Universidad:</p>
<p>Institución que, por norma general, insta a ir al bar.</p>
<p>Uña:</p>
<p>Lienzo para practicar la pintura abstracta, en algunas culturas esmálticas.</p>
<p>Urbanización:</p>
<p>Ciudad del playmobil de tamaño real.</p>
<p>Usted:</p>
<p>Espejo sonoro del paso del tiempo.</p>
<p>Urgencia:</p>
<p>Tempo del vivir.</p>
<blockquote><p>Urografía:</p>
<p>Geografía de los montes fálicos, como Montserrat u otros de similares características.</p></blockquote>
<p>Uva:</p>
<p>Fruto con piel de adolescente.</p>
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